San Froilán

San Froilán fue patrón y obispo de la Diócesis de León, que eligió estas montañas como escenario de su vida de ermitaño allá por el siglo IX, colnstruyendo una pequeña ermita en lo más alto e intrincado del monte. El acceso a la mencionada ermita se hace por un sendero sinuoso al borde de precipicios impresionantes. El paisaje es sobrecogedor y de una hermosura sin igual. Está claro el buen gusto de Froilán, pues debio de pensar que de encontrarse con Dios, tendría que ser en un lugar como aquel de los montes de Valdorria.
Froilán, según cuentan, se valía de un mulo para acarrear las pesadas piedras por el intrincado sendero. Pero un día, el lobo -tal vez atacado por el hambre y con menos vocación por el ayuno que Froilán- atacó y mató al animal, quedándose la empresa del eremita comprometida para su finalización. Así que, lógicamente cabreado, el que luego sería santo se dirigió al lobo, le recriminó la acción que acabó con el servicio del buen mulo y su trabajo para la obra de santificación que se había propuesto llevar a efecto y le obligó a sustituir al mulo muerto y realizar su trabajo hasta concluir la construcción de la pequeña ermita donde se recogería para hacer penitencia y meditar.
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