28 de mayo de 2014

Siglo XVIII en La Mata de Curueño

En el siglo XVIII se realizan unos catastros preestadísticos de tipo moderno, el de Ensenada (1.752) y de de Floridablanca (1.787)
Desde 1.749 se realizó, en los 15.000 lugares con que contaba la Corona de Castilla (entre los que no se cuentan los de las provincias vascas, por estar exentas de impuestos), una minuciosa averiguación a gran escala de sus habitantes, propiedades territoriales, edificios, ganados, oficios, rentas, incluyendo los censos; incluso de las características geográficas de cada población. Fue ordenada por el rey Fernando VI a propuesta de su ministro el Marqués de la Ensenada y recibe hoy el nombre de Catastro de Ensenada. El Censo de Floridablanca fue un documento censal elaborado en España bajo la dirección del conde del mismo nombre, ministro de Carlos III. Se elaboró sobre la base de los cuestionarios enviados a los intendentes de las distintas provincias y demarcaciones del reino a quienes se les requería para fijar cada una de las poblaciones de su zona. El censo fue publicado por la Real Imprenta de Madrid en 1.787, para ser posteriormente ampliado en 1.789. El censo arrojó una cifra de 10.268.110 habitantes en todo el país.

Durante casi 200 años, entre 1.670 y 1.848 existió una notaría en Vegas del Condado, por ser villa de la Jurisdicción del Condado del Porma y Concejo del Valle del Curueño. Otra notaría había entonces en la villa de Boñar y otra en Vegaquemada para aquel valle, y las de León para la Hermandad de la Sobarriba. En el Archivo Histórico Provincial de León se encuentran los protocolos de la notaría de Vegas del Condado. Entre ellos nos interesa, con fecha de 28 de junio de 1723, la Ordenanza de Pardesivil del Valle del Curueño.
Las Ordenanzas son los documentos que sustituyen a los Fueros y regulan todos los aspectos de la vida de los pueblos y de los municipios, más detalladamente. Las Ordenanzas de Pardesivil están desarrolladas a lo largo de 77 capítulos y ofrecen un recordatorio de las costumbres, obligaciones y derechos similares a las de los habitantes de La Mata en aquellas fechas. Todos los pueblos tuvieron sus Ordenanzas, verdadero código de funcionamiento civil, pero solo unas pocas Ordenanzas han llegado a nuestros días.
Es importante la referencia que la mayoría de las normas hace a la sanción o "pena" correspondiente por su incumplimiento o negligencia. Generalmente consistían en la entrega al Concejo del pueblo de una cantidad de vino para beber en las reuniones o entrega de cera para la iglesia.
Las medidas de capacidad eran el cuartillo de azumbre que equivalía a medio litro, la azumbre o 2 litros, el barril igual a 2 azumbres o 4 litros y la cántara, que equivalía a 8 azumbres o 16 litros. Entre las unidades de peso se utilizaba la libra, equivalente a 450 g (casi medio kilo) o 16 onzas; y de longitud la legua que era igual a 5,5 km.
Aún hoy continua la costumbre de que el presidente de la Junta vecinal convoque concejo, como reunión de vecinos para tener conocimiento de asuntos y adoptar acuerdos.

De 1.759 existe un manuscrito realizado en tinta sobre papel, que tiene unas medidas de 580 x 345 y se conserva en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid. Este tipo de mapas se realizaba a "vista de ojos". El dibujante viajaba por la comarca y señalaba poblados, elementos orográficos, lindes y mojones que le indicaban los lugareños. Se hizo sin escalas, por lo que el número y tamaño de las casas dibujadas no permite diferenciar la importancia de los pueblos en aquella época.
Documento de 1.759
Al parecer fue realizado como prueba en el litigio que tenían pueblos como Otero, Ranedo, La Bezilla y Campo Hermoso con los de La Cándana, Sopeña, Perdesebil, Llamera, Bega quemada y Candanedo sobre la jurisdicción y aprovechamiento de los términos y montes de Carabedo, Valdeprados, Juicios, Llama de Bega, Collezillo, Valdefueios, Bustifel, etc.
En el mapa se puede observar, cercanos a La Mata, la ermita de San Tirso y otra próxima, ubicada en el valle de San Juan, así como el molino de Pardesivil y por el monte de La Mata aparecen señalados como 8. Mojón "Respondión", 9. Mojón "Sendero de la Vega", 10. Mojón "Loma del Val de Rozas", 11. Mojón "Canto Piñuelo", 12. Mojón "Fuente Truébano", 13. Mojón "Mata Alta", 14. Mojón "Enzina de Carrazedo", asi como los de "Alta Quemada" y "Alta Bedolanza".
En el siglo XVIII encontramos a La Mata de Curueño con la categoría de Lugar de Señorío de la Excelentísima Casa y Estado de Toral; los Condes de Toral eran los señores del valle del Curueño. Como tal lugar de Señorío tenía que pagar su vasallaje a dicha Casa y Estado de Toral y también tributaba sus diezmos y primicias a la Iglesia Católica y su "voto" en honor del Apóstol Santiago.
Los puntos fundamentales del casco urbano fueron tres; de su localización y hegemonía hablan hasta las mismas piedras.
1. Según la tradición, el “Barrio Arriba” se aglutinó alrededor de la casa habitada por Maruja y Antonino y a su lado se situaban los edificios que servían de paneras, almacenes de lino y establos. Alrededor de este núcleo, presidido por La Plazuela, se formó el espacio de pueblo conocido por "La Rinconada" y con extensión posterior a "Los Cantarales" y a "La Rodera".
2. Desde "La Rodera" hasta "la calleja del Mayoralgo", en el tramo más abundante en agua, se asentaron varios colonos; pero en un principio se debió de tratar de un lugar solitario ocupado por huertas y presidido por un alto torreón conservado casi en su integridad en la actualidad y que sirvió de cárcel en los tiempos del feudalismo; nos referimos al llamado popularmente "Palomar de Valerio". Sus puertas, baja y a media pared, en arco y piedra labrada, hablan por sí solas de su ancestral y recio abolengo.
3. La base principal del denominado "Barrio Abajo" fue la casa de Adela Bayón; los materiales nobles de sus puertas y ventanas, lo mismo que los de las puertas grandes del corral de Sofía Bayón, hablan de una mansión antigua e importante, aunque la construcción actual puede fijarse muy bien en el siglo XVIII por el estilo neoclásico del portal, que es sin duda alguna uno de los restos antiguos del pueblo mejor conservado y de más valor.
Parte del plano que reproduce la Rinconada, De la guía dibujada de La Mata 
de Curueño, elaborada por Ángeles Paredes y Javier Moreno

Siglo XVII en La Mata de Curueño


Las fuentes demográficas antiguas son básicamente los registros civiles que realizaba la Corona para cobrar impuestos y los registros parroquiales.
En la Guía de los archivos de la iglesia en España aparece el año de comienzo de los distintos libros parroquiales. En León los libros parroquiales más antiguos son el de bautismo de Prioro, de 1.498 y el libro de fábrica de San Juan y San Pedro de Renueva, en León, de 1500.
De los pueblos de esta comarca leonesa encontramos los siguientes datos:


Parroquias
Ayuntamiento
Bautismos
Comuniones
Matrimonios
Defunciones
Fábrica
Arintero
Valdelugueros
1852

1726
1922
1882
Cerulleda
Valdelugueros
1729
1855
1689
1802
1877
La Braña
Valdelugueros
1855

1938
1937
1883
Llamazares
Valdelugueros
1860

1923
1859
1870
Lugueros
Valdelugueros
1724
1855
1852
1852
1851
Redillera
Valdelugueros
1853
1855
1853
1853
1851
Redipuertas
Valdelugueros
1784

1784
1784
1851
Tolibia de Abajo
Valdelugueros
1852

1938
1882
1879
Tolibia de Arriba
Valdelugueros
1702
1855
1832
1788
1695
Valdelugueros
Valdelugueros
1722
1855
1723
1723
1851
Valverde de Curueño
Valdelugueros
1768

1860
1937
1938
Aviados y Campohermoso
Valdepiélago
1665

1724
1723

Correcillas
Valdepiélago
1857

1950
1918
1898
Mata-Berbula
Valdepiélago
1726

1852
1914
1893
Montuerto
Valdepiélago
1892

1899
1899
1898
Nocedo de Curueño
Valdepiélago
1944

1916

1897
Valdepiélago
Valdepiélago
1677
1723
1677
1677
1898
Valdorria
Valdepiélago
1872

1872
1872
1895
La Candana
La Vecilla
1704
1726
1726
1724
1896
La Vecilla
La Vecilla
1703
1739
1848
1816

Barrillos
Santa Colomba
1600
1716
1638
1600
1726
Barrios de Ambasaguas
Santa Colomba
1725
1798
1725
1723
1851
Barrio de Nuestra Señora
Santa Colomba
1600
1851
1660
1660
1851
Devesa de Curueño
Santa Colomba
1681
1851
1851
1724
1685
Gallegos de Curueño
Santa Colomba
1705
1736
1736
1715
1735
Mata de Curueño
Santa Colomba
1678
1737
1678
1678
1839
Santa María del Monte Curueño
Santa Colomba
1671
1909
1671
1671
1862
Castrillo del Porma
Vegas  Condado
1616
1724
1616
1616
1669
Castro del Condado - Esquilón
Vegas  Condado
1723
1852
1723
1862

Cerezales del Condado
Vegas  Condado
1636
1723
1852
1723
1862
San Cipriano del Condado
Vegas  Condado
1719

1719
1719
1851
Secos
Vegas  Condado
1646
1739
1646
1646
1849
Vegas del Condado
Vegas  Condado
1679

1860
1688

Villafruela del Condado
Vegas  Condado
1687
1723
1691
1783
1549
Villamayor del Condado
Vegas  Condado
1811

1852
1852
1899
Villanueva del Condado
Vegas  Condado
1556

1913
1516
1516
Candanedo de Boñar
Vegaquemada
1923
1928
1923
1925
1790
Devesa de Boñar
Vegaquemada
1609

1852
1725
1668
La Losilla
Vegaquemada
1644
1914
1724
1648
1744
La Mata de la Riva
Vegaquemada
1575
1722
1571
1570
1686
Llamera
Vegaquemada
1851
1920
1853
1852
1851
Lugán
Vegaquemada
1717
1737
1716
1716
1769
Palazuelo de Boñar
Vegaquemada
1722
1943
1722
1723
1751
Vegaquemada
Vegaquemada
1723
1943
1923
1923
1923
Boñar
Boñar
1566
1668
1678
1640
1621

La Iglesia actual de la Mata de Curueño data, al menos, del siglo XVII, pues se ha encontrado una inscripción epigráfica en la pared de la espadaña, dentro del campanario de la iglesia, del año 1.641 y otra en la jamba lateral derecha de una ventana de piedra que da a la fachada sur, donde está la puerta de entrada al templo parroquial, de “AÑO D 1714”.
No se sabe cuando una primitiva iglesia ocupó el sitio de la actual. Si La Mata se situó en sus albores en el alto del monte, cerca de la actual ermita de San Tirso, pudo asistir allí una pequeña iglesia y cuando el pueblo ocupó el actual emplazamiento, seguir la iglesia dedicada a San Martin de Tours.
Existe constancia de que en el siglo X se sustituyeron muchos santos patrones de las iglesias y se aprovechó la devoción a la Virgen para proponerla como titular. Con la aparición del sepulcro de Santiago comenzó la devoción a los apóstoles y muchos santos locales y como San Martín era francés, fue sustituido en bastantes iglesias, pero en La Mata la iglesia sigue dedicada a San Martín, por lo que cabe la hipótesis de que en el siglo VII o VIII pudo levantarse en La Mata, la primera iglesia. Si fuese así sería una edificación pequeña visigótica, como correspondería a la comunidad. El hecho de que la iglesia de La Mata esté dedicada a San Martín, un santo francés del siglo IV, puede hacer pensar que pudo ser una construcción muy temprana, pero nada lo garantiza.
También podría ser que la primitiva iglesia fuese construida en el entorno de los siglos X-XI, en el emplazamiento actual, como una más de las levantadas en el período en el que se fundaron o se refundaron los pueblos, conforme avanzaba la repoblación rural de los territorios ocupados por la invasión musulmana.
Por tanto, pudiera ser que el templo actual ocupe el solar de una pequeña iglesia de estilo visigótico o mozárabe, levantada por pobladores de la época que no hubiera sido destruida durante el dominio árabe en su avance hacia Asturias.
Quienes construían estas edificaciones necesarias para la población que se formaba, utilizaron como base y estructura el estilo “románico popular” o “románico rural” de la época medieval, debido a su sencillez y posibilidades, dados los pocos recursos que disponía la población campesina.
El local de culto actual de La Mata y de las localidades próximas, pudieran haber sido construidos como consecuencia del fenómeno de la itinerancia de los maestros de talleres o maestros de la iglesia-cabeza, que acudían a localidades cercanas o vecinas para ser contratados. Ellos mismos seleccionaban como artesanos locales a vecinos que hacían de aprendices y ayudantes, los cuales realizaban la construcción, ya que eran obras sencillas y asequibles, al mismo tiempo que aprendían el oficio.
La iglesia de La Mata sería una pequeña construcción disponiendo de cabecera plana, con arco triunfal elevado sobre pilastras y la bóveda de crucería en la capilla mayor o presbiterio. La nave sería de armadura de madera, la puerta o pórtico hacia el mediodía y la fachada con espadaña al poniente u oeste. Todas las paredes hechas de piedra de río y mampostería.
Inscripción epigráfica en la pared de la espadaña,  del año 1.641
La planta del edificio, tal como está en la actualidad, parece que sea, al menos, de 1.641, siglo XVII, fecha grabada en una piedra de la parede de la espadaña, dentro del campanario. Casi, con seguridad, que el templo anterior estaba en precarias condiciones, como tantos otros de la comarca, dado que por ese tiempo también se reconstruyeron varios en localidades del entorno.
Nuestro templo consta, en la actualidad, de una sola nave rectangular de 7,60 m de ancho y 18,60 m de largo, con un arco de medio punto en piedra sobre los fuertes pilares de lisas piedras de sillería que separan los aproximadamente 38 metros cuadrados del presbiterio al que cubre una bóveda de crucería, seguramente echa de ladrillo y que está ahora revocada como todas las paredes interiores.
La zona que corresponde al altar mayor está elevada poco más de un metro de la altura de la nave central de unos los 75 metros cuadrados que es el espacio dedicado a los fieles, siendo el techo raso, sin nada de artesonado peculiar y que solamente debe contener el maderamen propio del tejado.
La construcción, de las dos sacristías adosadas, la vieja al norte y la nueva al sur, posiblemente en épocas distintas, le dan una escasa forma de cruz latina, tradicional en los templos cristianos. Aparece abierta al norte una capilla en arco de medio punto con dovelas y sobre piedras lisas y pequeña bóveda de cañón, la cual tiene una planta de forma cuadrada de unos diez metros de superficie, conocida como capilla de la Virgen del Rosario, donde hasta hace unos años estuvo una imagen de la misma. Este lugar está ahora dedicado, como museo litúrgico, a guardar el digno depósito de ornamentos y demás enseres antiguos de las celebraciones religiosas.
Para levantar las paredes del edificio, hechas de piedra y mampostería hasta una altura algo menor de 6 m y la fachada con la espadaña de unos 8 m de altura, se utilizaron piedras del cauce del río tan próximo, obtenidas durante su estiaje y transportadas en carros por los vecinos, junto con bloques de piedra de la montaña aportados, probablemente, por los canteros con el fin de fortalecer los huecos de las puertas, los arcos y las esquinas del edificio. La madera necesaria se obtendría de cortas de robles en los dos montes tan cercanos, acarreada y aserrada por los vecinos en hacendera.
Solamente dos pequeños huecos o ventanas de menos de un metro cuadrado en la parte superior de la nave central, por encima del tejado del atrio o pórtico, y una estrecha ventana de piedra labrada para dar luz al espacio próximo al altar mayor, orientadas las tres hacia el sur, iluminan el interior como para mantener la suave penumbra propia de los edificios religiosos de entonces.
La sencillez de nuestro templo parroquial destaca en la simplicidad de los canecillos, de piedra y ladrillo, que están colocados en la parte superior de las paredes exteriores como soporte del maderamen de los tejados. Esa humildad del edificio y las pocas posibilidades económicas de la población quedan reflejadas en las diversas restauraciones posteriores donde no se han incluido posteriores elementos góticos, renacentistas, barrocos, etc., como se han hecho en edificios religiosos de los pueblos próximos.
El pórtico o atrio de entrada a la iglesia se encuentra entre la torre del campanario y la edificación propia de la sacristía nueva y tiene una superficie de 2,50 metros por 9,40 metros. Como espacio que antecede al templo, fue lugar para reuniones previas a los oficios religiosos, de concejos o para impartir justicia, así como para enseñar la doctrina o dar instrucción a los niños.
La espadaña acoge dos campanas, la grande y la pequeña; aquella está fechado su arreglo-fundición en Salamanca en 1943 “añadiendo 10 kilos más” y su precio fue de 800 pesetas. La pequeña data de 1921 y dicen que procede de la ermita de S. Tirso y tiene grabado el emblema de la cofradía del santo.

27 de mayo de 2014

Siglo XVI en el Curueño

En los reinos de Asturias y de León, desde sus primeros años, se distinguieron dos bloques de personas:   

1.- Hidalgos o hijosdalgo, aquellos hombres generosos y de ánimo esforzado, hijos y descendientes del que hizo algo notorio, por lo que mereció ser premiado por el soberano. Tenían preferencia para presidir algunos cargos en el pueblo y estaban exentos de pechos (tributos directos que pagaban al rey) y de trabajos comunitarios.   A lo largo de la historia hubo muchas clases de hidalgos:
  •  Hidalgos de solar conocido: los que son descendientes del que construyó su casa solariega en algún lugar (como La Vecilla, Arintero, etc)
  • Hidalgos de cuatro costados: Aquellos cuyos abuelos paternos y maternos son hidalgos.
  • Hidalgos notorios. Eran las personas que sin necesidad de demostrar su hidalguía, le era reconocida por su vecindad. Sucedía en los Argüellos y en la Encartación de Curueño.
  • Hidalgos de ejecutoria: Son los que han litigado su hidalguía y probado ser hidalgos de sangre, en la Real Cancillería de Vallodolid.
  • Hidalgos de armas pintar y poner: Son hidalgos de sangre en cuya casa solar tenían armas labradas en piedra (o escudos).
2.- Pecheros, era el pueblo llano o plebeyos, que cultivaban las tierras y atendín los ganados, contribuyendo con los tributos y los pechos que pagaban al sustento de los poderosos (reyes, iglesia, señores, etc.)

Las fuentes demográficas antiguas son básicamente los registros civiles que realizaba la Corona para cobrar impuestos y los registros parroquiales.
En una Relación de la vecindad, pecheros, hidalgos, clérigos y religiosos que hay en los reinos de Castilla la Vieja, Asturias, León y Galicia, denominado censo de los Millones, hecha el año de 1.591 por el rey Felipe II para controlar y asegurar los impuestos que el rey necesitaba para sostener los estados “donde no se ponía el sol” y, por tanto, interesaba encontrar muchos pecheros que pagaran, aparece que las tierras que eran de Ramiro Núñez de Guzmán tienen los lugares siguientes:


Todos los vecinos
Pecheros
Hidalgos
Clérigos
Religiosos
La Cándana
67
5
61
1
0
Sopeña
51
2
48
1
0
Pardesivil
47
0
46
1
0
La Mata
37
36
0
1
0
Sancta Colomba
48
2
45
1
0
Gallegos
23
4
18
1
0
Devesa
20
2
17
1
0
Varrio
23
3
19
1
0
Varrillos
51
4
46
1
0
Entrambasaguas
40
18
21
1
0

 En La Mata de Curueño, por tanto, parece que no había hidalgos, aunque la gran mayoría de los hidalgos del Curueño durante generaciones fueron ganaderos y campesinos pobres, que necesitaron trabajar para ganarse el sustento, aunque consideraron su hidalguía como un timbre de gloria y para no pagar impuestos.
Y en La Mata no hay escudos heráldicos, pues no había hidalgos de armas pintar y poner. En el municipio de Santa Colomba se conservan 9 escudos, en La Vecilla quedan también 9, en Valdepiélago otros 9 y en Valdelugueros 24.
 En Pardesivil de Curueño hay dos escudos, reubicados en construcciones de estructura moderna, en la c/ Padre Aniceto, números 3 y 53, que no están debidamente estudiados.
En Barrillos de Curueño hay una casa solariega situada junto a la iglesia, con dos labras heráldicas, de los apellidos Robles y Bustamante que defendieron su hidalguía en Valladolid en el siglo XVIII y un escudo de Congregación, ubicado en la c/ de la iglesia, nº 18.
 En Barrio de Nuestra Señora se encuentra la casa solar blasonada de segundones de los Guzmanes, conocida popularmente como La Casona, a la salida del pueblo, en c/ Mayor, 70. Tiene dos escudos de armas, pertenecientes a los apellidos Villafañe y Lorenzana.
En Devesa de Curueño hay una casa solariega blasonada con dos escudos labrados que pertenecen al apellido Robles.

Siglos XIII, XIV y XV en el Curueño

El "Becerro de las Presentaciones de Curatos y Beneficios" o “Códice XIII” del archivo de la Catedral de León, recoge que, entre los siglos XIII y XV, cuarenta y cuatro pueblos formaban el Arciprestazgo del Coruenno, integrado en el Arcedianato de Mayorga.
No llegó a nuestros tiempos la primera redacción del Códice XIII de la catedral, de mediados del siglo XIII y conocido como “El Becerro de Presentaciones” por estar encuadernado en piel de ternero, sino una copia hecha y seguramente actualizada en 1.468.

Estas eran las villas en el orden en que aparecen en dicho documento:
XII. Archiprestazgo del Coruenno

1.- Villafruela: Villafruela de Porma
2.- Moral: Moral del Condado
3.- Sanct Cebrian: San Cipriano del Condado
4.- Villafría: Ermita de las Villasfrías, en Villanueva
5.- Villanoua: Villanueva del Condado
6.- Sanct Viçente: San Vicente del Condado
7.- Marmellar: Membrellar, en San Vicente
8.- Villavente: Villavente
9.- Caruaiosa: Carbajosa
10.- Villaaluone: Villalboñe
11.- Sanctouenia: Santovenia del Monte
12.- Sanct Marti: San Martín, en Santovenia
13.- Represa: Represa del Condado
14.- Villamayor: Villamayor del Condado
15.- Villafeliz: Villafeliz de la Sobarriba
16.- Sanct Feliz de Coronno: San Feliz, en La Cándana
17.- La Candana: La Cándana
18.- Villvermudo: Villarmún
19.- Palaçuelo: Palazuelo de Eslonza
20.- Rebollar: Rebollar, "en el camino a Castrillo"
21.- Valdeouequo: Valduvieco
22.- Villaymer: Villimer
23.- Villaretel: Villarratel
24.- Villburgula: Villabúrbula
25.- Villoria: Villoria, en Barrio
26.- Castriello: Castrillo de Porma
27.- Sancta Maria de Coronno: Sopeña de Curueño
28.- Sancta Marina de Bustifel
29.- La Mata: La Mata de Curueño
30.- Sancta Colomba: Santa Colomba de Curueño
31.- Gallegos: Gallegos de Curueño
32.- Barrillos: Barrillos
33.- Sancta Maria del Monte: Santa María del Monte
34.- Sanct Lorente de Çeiramedo: Valdelorio, en Santa María del Monte
35.- Villavirtut: La fuente de "La Virtud", en Santa María del Monte
36.- Cauizal: Cañizal
37.- Veygas: Vegas del Condado
38.- Deuesa: Devesa de Curueño
39.- Çerezales: Cerezales del Condado
40.- Barrio: Barrio de Nuestra Señora
41.- Entreambasaguas: Ambasaguas de Curueño
42.- Menlanços: Mellanzos
43.- Castro: Castro del Condado
44.- Paradiella: Paradilla

En el número (29) está La Mata.
En el número (27) está Sancta Maria de Coronno (Sopeña), que dice ser "del abbat de Sanct Fagund" (Abad de Sahagún). Y añade: "Da VII stopus de pan e reynte mannas de lino al castiello de Coronno; e diez sueldos en procuraçion; e III sueldos en carnero". He aquí una referencia al Castillo de San Salvador.
En el número (17) La Cándana, que era del Obispo y de hijosdalgos. De ella se concreta que "da III stopus de pan al castiello; e en iantar III suelos; en carnero III sueldos".
En el número (28) está Santa Marina de Bustifel, del Obispo. Paga impuestos también al castillo del Curueño.
Si tratamos de seguir localizando las diferentes villas que pertenecían al Arciprestazgo del Curueño en el mapa, nos encontramos con San Feliz de Curueño (16), pueblo que hoy no existe. Estaba situado frente a La Cándana, al otro lado del río, en el inicio del valle que hoy se conoce con ese mismo nombre: Valle de San Feliz. Se dice que por allí hubo una ermita, hasta fechas relativamente recientes, en la que aparecieron numerosos enterramientos, junto al camino que va a Palacio. Esta vía se menciona en documentos de Sahagún del siglo XI.

A mediados del siglo XIV el camino de Santiago no trae sólo peregrinos, por sus veredas se propaga la peste negra, causando 25 millones de muertes en toda Europa, un tercio de la población total, por lo que en muchos pueblos se construyen ermitas y se fundan cofradías bajo la protección de san Roque, un joven francés que dio su vida cuidando apestados en Francia e Italia.
En La Mata de Curueño existe el valle de san Roque, donde estuvo un antiguo cementerio. En Sopeña, al lado de la carretera está la ermita de San Roque y en pueblos como Barrillos, Ranedo se celebra la festividad de san Roque el 16 de agosto y cofradías de San Roque hubo en Barrio, Ranedo, Valdepiélago y Boñar, donde también hay una ermita dedicada a San Roque y celebran sus fiestas patronales.

El pendón leonés, es en la actualidad poco más que un instrumento folclórico, que sirve para identificar a cada pueblo en las grandes romerías. Pero no siempre fue así; su origen hay que buscarlo en las guerras medievales cuando no se contaba con ejércitos organizados; cada año nobles, eclesiásticos, concejos y pueblos formaban mesnadas (tropas) que servían temporalmente al Rey en la guerra. Las batallas eran confusas al no existir uniformes y cambiar continuamente el sistema de alianzas de nobles y concejos.
Parece ser que en el siglo XIII un pendón era «una bandera militar, que cuelga o flamea en lo alto de una lanza» y que el paso de lanza guerrera a mástil, se realizó por fases: la lanza de soldado a caballo, pasaría a ser portada por soldados de infantería y para verla desde lejos, al juntarse tropas o realizar marchas, crecería en altura.
Una vez terminadas las cruzadas y las guerras, los pendones perdieron su connotación militar y pasaron a ser un símbolo civil, a muchos se les colocó una cruz metálica en el extremo superior, convirtiéndose en un instrumento religioso, y reduciéndose su función a encabezar las procesiones y celebraciones religiosas de la localidad.

Respecto a los colores, el color rojo carmesí es el color del Reino de León (figura en su escudo heráldico y en el Pendón Real de León). En el siglo XVII todos los que se conocen eran de este color, por lo que se supone, que éste era su color original. Por tradición se dice que cada banda de tela roja era un premio por una batalla ganada.
El color verde, aparece mezclado con el rojo en la mitad de los que hoy se conservan en la provincia; puede estar relacionado con la Reconquista, pues el verde es el color del Islam.
Otros colores menos abundantes son morado, azul, blanco, amarillo y crema.

El pendón de La Mata de Curueño está formado por cinco franjas verticales, tres de color fucsia y dos de color verde; el color fucsia es único en los pendones leoneses, creemos que en alguna reforma se cambio el color rojo carmesí típico de los pendones leoneses por una tela de color fucsia. Detrás de dicho pendón miles de antepasados han proclamado su fe y su pertenencia a La Mata de Curueño. Así lo hacemos cada año, durante las fiestas.
Terminamos esta época histórica recordando a la Dama de Arintero, en el último tercio del siglo XV, cuando llegó a Arintero un emisario de los reyes Isabel y Fernando para que cada casa aportara un guerrero para luchar contra el ejército usurpador de Alfonso V, rey de Portugal, y Juana “La Beltraneja”.
Don García, hijodalgo de Arintero y hombre de gran honor y lealtad al trono, tenía siete hijas, pero era viejo y no tenía un hijo varón al que mandar, lo cual le originaba un hondo pesar y le hacía lamentarse a todas horas, por lo que su hija mediana, Juana, se ofreció a ir a luchar haciéndose pasar por un hombre.
Partió Juana, convertida en el caballero Oliveros a reunirse con las tropas de los reyes Católicos a las puertas de Zamora, que conquistaron en el mes de marzo de 1.476 y durante las hostilidades, el caballero Oliveros se ganó el respeto y la admiración de todos por su coraje y entrega en la batalla. Tras la victoria se dirigieron hacia Toro, pues allí se había hecho fuerte el último batallón del ejército enemigo. Los encontraron poco antes de llegar a Toro, en Peleagonzalo, y en cuanto formaron filas entraron a la carga. Aquel fue un día de mucho calor, y Juana prescindió de su coraza. Comenzó la batalla y La Dama de Arintero mostró enorme valentía e incluso temeridad. Pero en una violenta lanzada le saltó un botón de la camisa dejando al descubierto sus pechos, y descubriendo su secreto.
Al final, vencieron las Reyes Católicos y tras el combate, el Rey, enterado de la presencia de una mujer en sus filas, la mandó llamar a su tienda. Juana le explicó el porqué de su presencia allí y de esa forma el rey le dijo que le concedería lo que pidiera; Entonces Juana pidió muchos privilegios para ella, su familia y para el pueblo de Arintero. El rey se los concedió. Con los privilegios en mano firmados por el rey, la Dama de Arintero se dirigió a su casa. Pero los nobles le dicen al rey que tenía que actuar con prudencia con respecto a los privilegios que le había concedido a la Dama de Arintero.
En tres días llegó a La Cándana de Curueño donde se dispuso a pasar la última noche del viaje en casa de unos parientes y donde la alcanzaron seis enviados del rey, con órdenes de arrebatarle los privilegios que portaba. Murió allí, mientras disputaba a los mozos una partida de bolos y después de darle los derechos firmados por el rey a su primo para que se los entregase a su padre y el documento con la concesión de las prerrogativas llegó a su destino pues se hizo realidad..
Este hecho es recordado y cantado, con variantes de letra y música, en muchos pueblos del Curueño, de León y de toda España, enmarcado en el tema de “La doncella guerrera” de nuestro romancero popular.

Un escudo cortado que aún se encuentra en Arintero recuerda los hechos:
Encima lleva sombrero y cordón eclesiástico.
En la parte superior un caballero armado con adarga y lanza en puño sobre un caballo blanco. Tiene tres pinos, uno a cada lado y otro en punta, bajo el caballo.
En la parte inferior hay dos letreros muy borrosos que se deben leer de este modo:
"Si queréis saber quien es, este valiente guerrero, quitad las armas, veréis ser es la Dama de Arintero"
"Conoced los de Arintero, vuestra Dama tan hermosa, pues que como caballero fue con su Rey valerosa."

26 de mayo de 2014

La Mata de Curueño hace mil años

El nombre "La Mata" alude sin duda a un lugar bien tupido de árboles a orillas del río Curueño. La tradición, por este motivo, sitúa al pueblo hasta la época medieval alrededor de la ermita de San Tirso y en la ladera del monte denominado "El Matón" y que siglos después, cuando ya no había tanto peligro de invasiones y destrucción, el pueblo quedó emplazado en la ubicación actual siguió llamándose "La Mata", no solo por conservar el nombre, sino porque el lugar de su ubicación estaba ocupado por grandes matas de chopos, negrillos y paleras, pues se trataba de un enclave extendido alrededor de las fuentes y de una gran laguna que se encontraba en la hoy denominada "Plaza de Felipe Fernández". Este punto de referencia divide desde siempre el casco urbano en dos mitades llamadas hasta hoy en día "El Barrio Arriba" y "El Barrio Abajo".

El primer documento que da fe de la existencia de La Mata de Curueño es del 11 de noviembre de 1051, reinando en León el rey Fernando I (o sea, al menos, La Mata tiene mil años) y es un documento -una compraventa- en donde María y su hijo Munío Muñiz, vendían a Vermudo Velaz y a su mujer Elvira, la tercera parte de la villa heredada de sus padres en territorio de León, en La Mata, junto al Curueño. El documento databa así: Facta carta IIIº idus novembris, era ILXXXVIII. Datación de la "era cristiana" que tiene una disociación de 38 años más que la edad real.

En la colección Diplomática del Monasterio de Sahagún, publicada por Marta Herrero, hemos localizado algún documento más -también compraventas o donaciones- donde se nombra La Mata:

Compraventa del año 1052. También hecha a Vermudo Velaz y a su mujer Elvira, por parte de Esteban Maióriz y su mujer Aragonta y sus hijos. En ella venden la mitad de la heredad que tienen en SOTILLO, EN EL CURUEÑO. Pagaron por esta venta un potro valorado en 20 sueldos de plata y un buey tasado en diez sueldos.

Testamento del año 1062. El Presbítero Pedro dona a Santa María del Curueño (que se encontraba en Sopeña) y al presbítero Miguel, que sirve dicha iglesia, la heredad que tenía en La Mata entre Rioseco y Parata (Pardesivil) con todos los bienes que la integraban, exceptuando un solar y una finca de diez heminas de sembradura y la villa de Martino "ad illo castro" …"quórum aram consecrata est super amne quod dicunt Curonio, subtus castello eodem nomine habente, in quo loco esta hedificata ecclesia vocabulo Sancta Maria, in territorio Legionensi. Ego igitur Petrus, presbiter, ad pisos sanctos supra nominatos et ad ipso sancto loco, hereditate mea propia quam habeo in villa quam vocitant in ILLA MATA, INTER RIO SECCO ET PARATA….ad radice de alia nostra uilla qui fuit de domna Eldonza". Do ea cum corte clusa et cum casas, cumcupas, boues, oues, vel cum cuncta utensilio que intrinsecus domi est; et que de foris: terras, uineas, pratis, pascuis, montibus, fontibus, paludibus, pomífero... Tribuo ad ipso Almario sancto et tibi Michael presbiter qui, auctore Deo, ad ipso Altario deseruis; excepto una solare et seminatura de decem eminas de centeno et illa uinea de Martino ad illo castro… Facta carta testamenti VIII kalendas nouembris, era millesima cª. Reinante Fredenando rege in Legione. Aloitos episcopus Legionensis confirmat. Ego Petrus presbiter hoc testamentum a me factum, confirmo (signum) Petrus notuit
En el documento aparece el nombre de Vermudo Velaz de nuevo (condición de que parte de sus tierras vayan al monasterio de Sahagún si las dona Vermudo)

Donación del año 1071. Donación de varias personas al monasterio de Sahagún, de un "monasteriolo" llamado San Cipriano en Villa Vimara y sus tierras. Entre ellas figura una en La Mata. En este caso es una viña … "tres vineas: una ad illa quintana, alia ad illa MATA, IIIª a Ualle de Fonte"

Claudio Sánchez Albornoz, en su libro La España cristina de los siglos VIII al XI, publica un mapa donde se muestran las aldeas y poblaciones importantes de Castilla y León en esa época, citando en la Ribera del Curueño, únicamente a La Mata.