19 de diciembre de 2024

Los toques de campanas

  Entre las costumbres tradicionales que existían en La Mata de Curueño y que recogemos, con la intención de que no desaparezcan en el tiempo, están los toques de campana. El toque manual de campanas español es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, desde 2022.

En otros tiempos, cuando no había radio, televisión ni whatsapp, la campana era el medio de comunicación entre los vecinos y cada toque tenía un significado. Cuando sonaba los vecinos eran alertados de que algo pasaba o que se les hacía un llamamiento.

En el campanario de nuestra iglesia hay dos campanas con sonido distinto, que se tocaban de manera diferente dependiendo de lo que se quería anunciar. Sirva como recuerdo:

Volteo. Consistía en dar vueltas a una campana o a las dos, de forma manual. Desde hace tiempo ya no se toca así, por deficiencia en el enganche de las campanas y el peligro de desprendimiento.

Toque "en alto" o repique. Se combina el toque de las dos campanas al mismo tiempo.

A misa. Es uno de los pocos toques que quedan. Los días ordinarios se acudía a misa al sonido de 66 campanadas, rápidas y alegres. Cuando va a comenzar la misa, se da la “seña”, antes doce campanadas en honor de los doce apóstoles, ahora solo tres campanadas, que anuncia que el sacerdote está a punto de salir. Los días festivos se iniciaba el toque haciendo sonar una campana, continuando un alegre repique con las dos campanas.

A procesión. Repique de las dos campanas, a las que se unen cohetes, instrumentos populares de música y cantos populares, desde que el Santo sale del templo, efectúa el recorrido de costumbre y regresa al templo. Se trata de honrar con alegría a San Martín, patrón protector de La Mata.

Rosario. Se tocaban todos los días 33 campanadas, la edad de Cristo. En los días festivos se comenzaba con un breve diálogo de bronce seguido de repiqueteo. Se elegía la hora de vísperas, al atardecer, cuando el vecindario regresa de sus faenas del campo y los domingos a las tres y media de la tarde.

Oración. Al amanecer (a maitines o alborada) y hacia las doce de la noche. Toque normal de una sola campana.

Angelus. Breve toque que preludiaba las doce campanadas de las doce horas  del mediodía. Se hacía un receso en el trabajo para rezar el Angelus.

A portar el Viático a un enfermo grave: toque lento de una campana mientras el sacerdote, en procesión, portaba el Santísimo bajo paleo, acompañado de los monaguillos que portaban el hisopo y el calderín e iban tocando una campanilla hasta llegar a la casa del moribundo. Como todos los vecinos que acompañaban en procesión  no podían entrar en la habitación, se rezaba en las escaleras y en el pasillo.

Difuntos o a muerto. Golpe muy lento y cansino, de gran duración, que iba descendiendo paulatinamente, donde se mezclaban la dos campanas. Este toque servía para anunciar la muerte de algún vecino y acompañar durante los entierros. Se velaba el cadáver con la familia durante toda la noche. Para el funeral se acudia vestidos de negro u oscuro a casa del difunto y en procesión se llevaba el cadáver hasta la Iglesia, donde se cantaban los Oficios y la misa. Luego se acompañaba hasta el cementerio y mientras se le daba tierra se rezaban responsos y la gente echaban monedas de cinco y de diez céntimos.

A gloria. Volteo de las dos campanas y repique. La venida del Obispo, un nuevo Papa, alguna inauguración o una noticia buena.

Rogativa. Para la bendición de los campos, en fiestas como la de san Isidro. El toque duraba mientras duraba la procesión.

Concejo: Nueve campanadas, divididas en grupos de tres y repetidas a la media hora, convoca a los vecinos, uno de cada casa, normalmente el cabeza de familia, para tratar algún asunto del pueblo. El concejo tenía lugar en el pórtico de la iglesia, luego en el Teleclub, también llamado "casa del Concejo”,  en La Mata.

Hacendera. Seis campanadas, de manera lenta, en grupos de tres, llamaban a un trabajo de utilidad común,  al que debía ir una persona por cada casa y vecino. El toque se repetía a la media hora.

Vecera. Se tocaban tres campanadas lentas. Avisaba de la salida del ganado vacuno junto, en vecera, al Soto. Cada día el pastor era un vecino, según el número de cabezas de ganado que tuviese.

A fuego o a rebato. Un repique nervioso y continuado de las dos campanas, comunicaba la existencia de fuego en el pueblo, en el monte o de un peligro eminente.

Nube. Existía la idea de que los toques de campana evitaban el granizo y se alejaban las tormentas que amenaza las cosechas.

Limpieza de la iglesia. Se convocaba a las mujeres a limpiar la iglesia, cuando sonaban unas campanadas a media tarde o a media mañana, cuando no había previsto ni culto ni nada especial.

Albricias. Durante la guerra civil se tocaban las campanas cada vez que se anunciaba una victoria del bando amigo o el repiqueo avisaba de la presencia de aviación enemiga.

En Semana Santa las campanas enmudecían desde el Gloria del Jueves Santo hasta el Gloria de la misa de Resurrección. Durante estos días se tocaban las carracas con un sonido ensordecedor.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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