Banco "Bésame en La Mata de Curueño"
Hay lugares donde el silencio del mundo se convierte en música, y la ribera del río Curueño es uno de ellos. En la zona de baños de La Mata de Curueño, paraje apacible donde no hay chiringuito, la asociación cultural Los Cantarales en colaboración con la Junta Vecinal de La Mata de Curueño ha decorado un banco, el "Banco del Beso".
Sentarse en este banco es aceptar una tregua con la prisa. Protegidos por la sombra de la chopera, arrullados por el canto constante de los pájaros y el fluir cristalino del agua, descubrimos una inscripción que es mandato y poesía a la vez. No lo pide la madera, lo pide el paisaje entero: 'Bésame en La Mata de Curueño'. Es una invitación a detener el tiempo, a respirar la tranquilidad de la montaña leonesa y a sellar, con la complicidad del río, un instante eterno bajo las hojas.
En pareja, con algún familiar, entre amigos o en soledad: 'Bésame en La Mata de Curueño'.
El Banco del Beso en el Curueño
Bajo el verde techado de los chopos,
donde el agua detiene su premura,
la madera grabó con letras puras
un secreto que frena nuestros pasos.
Es la voz de la tierra que en su empeño,
entre el trino del ave y la frescura,
nos susurra al oído con ternura:
"Bésame en La Mata de Curueño".
Que el río sea el testigo silencioso,
que la sombra bendiga la mirada,
y que el tiempo se quede congelado
en este rincón dulce y reposado.
Testigo del deshielo y del otoño,
refugio del andar del peregrino,
el banco ve pasar, en un retoño,
la vida que se abraza en el camino.
refugio del andar del peregrino,
el banco ve pasar, en un retoño,
la vida que se abraza en el camino.
Si pasas por su lado, caminante,
detén el paso frente a la corriente;
deja un beso grabado en el instante
y que el Curueño lo guarde para siempre.
detén el paso frente a la corriente;
deja un beso grabado en el instante
y que el Curueño lo guarde para siempre.


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