21 de junio de 2008

Castillos del Curueño

Desde la primera Edad Media el territorio leonés estuvo erizado de castillos y torreones, mudos testigos de su valor estratégico. En las cercanias de La Mata de Curueño, junto al Castillo de San Salvador en Santa Colomba, existían una serie de torreones de vigilancia, en las laderas dominantes, como el propio de La Mata o el de Pardesivil. En bastantes pueblos de la comarca se mantiene el topónimo de ´El Castillo´, que corrige los olvidos del tiempo, reducidos a ruinas.

En Fundación Saber. Biblioteca leonesa virtual encontramos interesantes informaciones sobre nuestra tierra. Entre ellas, está Castillos de León que dedica un capítulo a los castillos del Porma y el Curueño. 

Los castillos de Aviados y Santa Colomba de Curueño
Aviados es el lugar de nacencia de los Guzmanes, la otra casa poderosa de León, enemigos sempiternos de los Quiñones.
Aviados significó «a-via», descaminado, a la vera de la antigua calzada romana que subía por La Valcueva. A la subida, junto a la Collada existía el monasterio de Templarios de Cavatuerta, que tenía derecho de presentación de los párrocos en Carmenes.
El castillo se asentaba sobre un promontorio calizo que domina la aldea. Cuando los moros abandonaron Aviados, en agradecimiento se levantó la ermita de San Jorge. Aún marca la tradición el aljibe que los agarenos habían construido en la parte alta. Cuéntase que la fuente era intermitente, aumentando de caudal por la mañana y disminuyendo par la tarde, y junto a la fuente se hallaba la ermita.
En Aviados residió a temporadas la reina Doña Urraca.
El castillo fue destruido por don Pedro I el Cruel y aunque reedificado más tarde volvieron a desmocharlo definitivamente los Reyes Católicos, en su afán de romper las cabeceras de las torres para dominar la nobleza levantisca.
Carlos I también atentó contra este castillo por haber capitaneado los Guzmanes a los comuneros leoneses.
Desde este castillo se hacían señales de humo para entenderse con el castillo de San Salvador en Santa Colomba de Curueño, castillo del siglo X, que resistió hasta comienzos del XIX.
El acceso al castillo de San Salvador era hartamente difícil; no tenía camino; si se entraba por la parte posterior del promontorio, por el boscaje de encinas es tan espeso que en mi caso me deshice la ropa. Por la parte anterior del cerro había que subir pecho arriba en un largo tramo ya erosionado por el aluvión que no había dejado sendero.
 Restos del castillo de San Salvador, cara oeste, de unos 23 metros de longitud
  Restos del castillo de San Salvador, cara este, de unos 33 metros de longitud
En uno de sus lienzos se apreciaba bien que había sido aprovechado para construir una ermita, la de Santa Ana, que había tenido culto hasta comienzos del siglo XX y sus ventanas eran saeteras del antiguo castillo. Ahora se ha remozado la ermita, tiene culto en fechas señaladas y se ha practicado camino de acceso.
Los restos que quedan del castillo son abundantes, todos ruinosos pero grandes y fuertes paredones casi recubiertos de boscaje. La superficie era amplia de gran panorama. Como el de Aviados, también había sufrido la avalancha de la morisma.
Citas históricas
El 12 de octubre del 951 Ordoño III concede a la iglesia de León y a su obispo don Gonzalo el castillo de San Salvador junto al río Curueño, con sus mandaciones y los hombres que las sirven, aguas arriba del Porma.
El 13 de octubre del 999 Alfonso V de León y su madre Elvira donan al obispo Froilán de León, en cuya iglesia de Santa María lo ungieron rey, el castillo de San Salvador de Curueño, con sus mandaciones y la villa de Petrunio (Pedrún), junto al río Torio y Ferreras de Vegamián.
El 19 de septiembre de 1012, después de la muerte del obispo Froilán, hubo guerra entre cristianos. El alcaide del castillo de San Salvador se inclinó por el bando de García Gómez, que estaba entre moros, por lo que los partidarios del rey tomaron el castillo. A los pocos días el rey Alfonso V se reunió con los suyos en Sahagún y donó al obispo Nuño el castillo de San Salvador.
El 13 de octubre de 1132 Alfonso VII dona a la iglesia de Santa Maria de Regla de León y a su obispo Arias, el castillo de Curueño con sus propiedades en remedio de su alma.

El torreón de La Vecilla
Se conserva su torre medieval con ventanas de grandes sillares y construcción de mampostería; su factura es cilíndrica.
En 1586 se publicó en Salamanca el libro «León de España» de Pedro Vecilla Castellanos. Don Maximiliano González Flórez, el historiador de Los Argüellos, ha buceado sobre este autor del siglo XVI y resulta que era de La Vecilla, que allí tenía su casa solariega con castillo y torreón y sería un gran conocedor de esta montaña del Porma y el Curueño.
Años atrás este torreón se utilizó como cárcel municipal, donde algún pequeño desviado de bajos delitos tenía que pernoctar por pocos días.
El alguacil que los custodiaba solía sacarlos, socarronamente, para que no se aburrieran y tomaran el aire y los llevaba a arrancar lentejas y por la noche los volvía al catre.
El torreón está hoy muy restaurado y le da cierto empaque de belleza a la plaza. En este torreón se había guardado un acopio de varias toneladas de documentos relativos a toda la etapa política del franquismo, que han pasado ahora a ser clasificados y custodiados en el Archivo Histórico Provincial.

El castillo de Otero de Curueño
Bajando por un camino serpenteante que se adentra por el poblamiento nos damos a mano con una torre reconstruida y remozada de blanca piedra caliza. Es la casona de los Tovar, de aquel don Francisco de Acevedo, señor de la casa de Otero que figuró de político en las Cortes de Cádiz.
En la fachada del castillo, situada al oriente, campean los escudos de los Acevedo y hay uno, amplísimo, sobre la portada y sostenido por dos leones muy similar al de la casa del marqués de Lorenzana, en la calle Serranos de la capital.
La insignia de los Tovar son los dos dragones con la banda que enlaza de boca a boca. El escudo refleja armas de los Tovar y los Quiñones, y es uno de los más elegantes que se hallan en la provincia.
El interior del palacio se ha ido acomodando a las labores propias de una casa de agricultores y ganaderos, sus paneras, sus cuadras, corredores, palomar y corral, portalada y vivienda. Es un castillo-palacio majestuoso, de finas líneas y estilo arquitect6nico renacentista que ennoblece estos bellos predios de la montaña.
La torre de Valdelugueros
Otro baluarte defensivo para el acceso al puerto de Vegarada era la torre de Valdelugueros. Lo que fue edificio torreado es hoy la casa consistorial del Ayuntamiento. Hay muchas casas con escudos nobiliarios en esta villa. Esta zona de Valdelugueros constituye una de las tres Tercias que formaban la comarca de Los Argüellos, con calzada romana que aún se aprecia por el angosto paso de las Hoces de Valdeteja. Las tres Tercias enviaban a sus jueces y hombres buenos a la reunión del concello de Los Argüellos, lugar no bien diferenciado si era en la collada de Genicera o en la de Cármenes, puesto que hemos hallado documentación que tanto aboga por una como por otra collada.

El castillo de Montuerto
Se halla asentado entre Montuerto y Nocedo de Curueno. No quedan más que ruinas: La pared del cementerio pertenecía a la ermita de Santa Engracia, con nacientes arcos que aún se conservan. El castillo ocupaba todo el montículo denotando sus paredones una fuerte construcción, de gruesos muros, que también resistió los embates agarenos. El acceso más fácil es por Nocedo, que casi se llega en coche hasta la cima. Por Montuerto la subida es mas pronunciada y escarpada.
Se le cita ya desde Alfonso III el Magno porque su mujer, Jimena la navarra tejió en este castillo junto a sus hijos la conjura del destronarniento del monarca, obligándole a repartir la corona entre tres de sus vástagos. Otra versión dice que la conjura se tendió en Gobiendes de Asturias. Alfonso IX cedió este castillo en dote a su mujer Doña Berenguela.
También perteneció en tiempos de Carlos I al comunero leonés Don Ramiro Núñez de Guzmán, señor de Toral de los Guzmanes y Aviados y también sufrió el castillo las iras del rey. Por los pies del castillo fluye el río Curueño y frente a la mole fortificada, en la otra falda del valle, cae el arroyo de Valdecésar en una cascada de irisaciones cromáticas, bajando desde Valdorria, donde quedan los restos del cenobio de San Froilán. Este castillo guardaba el paso al puerto de Vegarada y aún quedan restos visibles de la antigua calzada romana.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

El Castillo de Arbolio se situaba en Barrío de la Tercia. Maximiliano Fernández lo identifica erróneamente con el Castillo de Montuerto, y de ese error se hace eco Matías Díez Alonso en su libro. Sin embargo el propio Matías ha rectificado el error e identificado la ubicación correcta.

Manuel Rey Ordáx-Avecilla dijo...

Los dos cuarteles, a la derecha del escudo principal de la casa torre de Otero de Curueño -un castillo en el primer cuartel y cinco lises en sotuer con ocho cruces de San Andres en bordura, en el segundo- pertenecen, lo mismo que en origen la propia casa torre, al apellido Ordás. Por el matrimonio de Dª María de Ordás Alvarez y García de Torres con un Alvarez de Acevedo en el siglo XVII se acola en el escudo y en su cuartel izquierdo (de acuerdo con las reglas heráldicas)el de los Alvarez de Acevedo. Los dos leones que soportan el escudo y la leyenda del mismo, también corresponden al apellido Ordás. La casa se construyó a mediados del siglo XV.

Anónimo dijo...

Hay alguien que pueda publicar en la red la historia real del Castillo de Montuerto,si existen planos del castillo,´que rey lo levantó...en fin toda su historia,así como la del pueblo que le da nombre?(fundación,el porque de ese nombre,etc...)A los vecinos del pueblo nos gustaría saberlo,o por lo menos dónde nos podríamos enterar.Gracias por todo.