1 de febrero de 2011

DOT Montaña Cantábrica Central

El Consejo de Gobierno ha aprobado las DOT (Directrices de Ordenación del Territorio) para la Montaña Cantábrica Central, como proyecto de ley para agilizar la construcción de San Glorio y el desarrollo global de la Montaña Cantábrica Central. La decisión deberá ser ratificada por las Cortes de Castilla y León.
Estas directrices de ordenación territorial afectan a 50 municipios y 405 núcleos de población de las provincias de León y Palencia, que ocupan una superficie de 4.825 kilómetros cuadrados, con una baja densidad demográfica, ya que en el ámbito se concentran tan solo 53.481 habitantes -11,08 habitantes por kilómetro cuadrado-.
El territorio de actuación es, por tanto, eminentemente rural y básicamente de montaña -casi el 87 por ciento de su superficie supera los 1.000 metros de altitud-, comprendiendo el macizo oriental leonés, la vertiente sur del macizo central y la montaña palentina.

Fuente: Diario de León
Se distribuyen los centros urbajos de referencia, que  quedan establecidos en La Robla-La Pola de Gordón, Boñar, Cistierna-Sabero, Riaño  y los palentinos Guardo, Cervera del Pisuerga y Aguilar de Campoo.
La carretera autonómica CL-626 figura como eje integrador que conecta los principales municipios de la zona (La Robla, Boñar, Cistierna, Guardo, Cervera y Aguilar de Campoo) y es incluida en el Plan Regional de Carreteras.
Las directrices también detallan una previsión de mejorar en el sistema viario en las carreteras que considera «prioritarias». En concreto, establece actuaciones de mejora y acondicionamiento en las carreteras la N-621 y la N-625, y al menos su desdoblamiento en el tramo de Mansilla de las Mulas-Cistierna, mejoras en las comunicaciones entre Prioro y Valderrueda con Riaño, el desdoblamiento de la carretera N-630 en el tramos La Robla-León (A-66), el de la N-627 Aguilar de Campoo-Burgos (A-73) y el de la CL-626 al menos en su tramo de La Magdalena-La Robla. También se contempla el acondicionamiento de la CL-626 y de la CL-627 y la ejecución de las variantes de población en los núcleos de Llanos de Alba, La Robla, La Vecilla, Guardo, Eras de la Peña, Cervera y Aguilar de Campoo. Se establecen actuaciones de mejora en las carreteras LE-321 (La Vecilla-Puerto de Vegarada), la LE-333 (Puebla de Lillo-Puerto de Tarna), la LE-233 (Besande), entre otras.
Por lo que se refiere a las infraestructuras ferroviarias, las directrices establecen que la principal vía de comunicación de la Montaña Cantábrica Central es la línea de vía estrecha León-La Robla-Bilbao, que transcurre en gran parte de su recorrido paralela a la CL-626.
También establece las directrices para la conservación y mejora de los valores naturales, para la integración y recuperación de suelos degradados, para la gestión paisajística, para el desarrollo integral, para la prevención de riesgos naturales y tecnológicos y para la gestión eficiente del territorio.
Las directrices apoyan la promoción y desarrollo de las marcas y sellos de garantía, indicaciones geográficas protegidas y demás denominaciones presentes en la zona, dentro del capítulo de desarrollo de las actividad agroganadera. Es el caso de la carne de Cervera y de la Montaña Palentina, de la cecina de chivo de Vegacervera, el queso de Valdeón, además del refuerzo de la Marca Natural de la Red de Espacios Naturales de Castilla y León y de las marcas de carácter regional. Asimismo, se potenciará otros productos singulares con fuerte arraigo local, como los gallos del Curueño, el yogurt de Coladilla, las patatas de La Ojeda y La Valdivia, los quesos de Valdeteja, y otros productos.
Pero las DOT suponen mucho más que el desarrollo económico de una zona, sino que implica el establecimiento de un equilibrio territorial, de equipamientos y servicios y de desarrollo de infraestructuras.

21 de enero de 2011

Revista Curueño

La Asociación cultural Santa Ana de Santa Colomba de Curueño ha publicado el número anual de la revista Curueño:

12 de enero de 2011

Geología de La Mata

Mucho antes de que el hombre existiese, durante millones de años la geología fue configurando estas tierras. Si nos fijamos en el desmonte que hay junto al restaurante Las Colineras, a la entrada de La Mata, observamos materiales rojizos; en cambio, si miramos hacia el norte, las montañas por encima de La Vecilla presentan otros colores. ¿Te gustaría saber por qué?
Desmonte junto al restaurante Las Colineras, en La Mata de Curueño
Desde el punto de vista geológico, La Mata de Curueño está situada en el dominio Alpino, en el borde norte de la cuenca del Duero, colmatada por materiales terciarios y cuaternarios continentales que se apoyan discordantes sobre el paleozoico del borde sur de la cordillera Cantábrica.
Es decir, en la Península Ibérica se distinguen dos grandes unidades geológicas, el macizo Ibérico y el dominio Alpino y La Mata está casi a caballo  entre ellas.
El macizo Ibérico o dominio Hercínico está formado, en su mayor parte, por rocas precámbricas y paleozoicas, de edades superiores a los 290 millones de años. Son las rocas que vemos por encima de La Vecilla.
El dominio Alpino está constituido por rocas y sedimentos poco compactados, generados durante el Mesozoico y Terciario (aproximadamente entre 250 y 2 millones de años). Son los materiales de La Mata.
El limite entre  la zona Cantábrica y  la cuenca del Duero  es una línea que va por La Magdalena, La Robla, Matallana, La Vecilla, Boñar, Cistierna… y que coincide, más o menos, con el trazado del tren FEVE y de la carretera CL-626.

Por eso las rocas son muy diferentes. En las proximidades de La Mata, pero en la zona Cantábrica, que corresponde a la montaña leonesa, por encima del trazado del tren, se encuentran las cuencas carboníferas de Ciñera-Matallana y de Sabero;  rocas calizas como las cuevas de Valporquero,  la piedra de Boñar que sirvió para realizar, entre otros edificios,  la catedral de León o Peña Valdorria (1927 metros) que es el pico más alto que se ve desde La Mata; explotación de silicatos  en Valdecastillo, que se utilizan en la vidriera de León;  las minas de talco de Lillo; así como fósiles marinos  en Matallana, La Losilla o Colle, que demuestra que dicha zona estuvo sumergida en el océano hace millones de años.
En cambio, en La Mata y  en la ribera del Curueño, en la iberia arcillosa,  dentro de  la cuenca del Duero,  existen materiales terciarios recubiertos por mantos de conglomerados silíceos denominados rañas (depósito de cantos cuarcíticos mezclados con arcillas o arenas, que se extiende al pie de una cordillera o en el borde de una cuenca de sedimentación), que son los montes que  tenemos al este y oeste de La Mata y escalonados por materiales fluviales en llanura de inundación, mediante la erosión y los depósitos fluviales originados por el río Curueño, que corta perpendicularmente en dirección N-S.
Los materiales terciarios tienen una disposición tabular, es decir, prácticamente horizontales. El relleno endorreico de la cuenca se produjo en un medio continental, por materiales siliciclásticos, desde limos a conglomerados, que formaban sistemas aluviales coalescentes hacia el centro de la cuenca. El área madre se situaba en los rejuvenecidos relieves de los macizos paleozoicos de su margen.

Imagen tomada de La Crónica de León
Los sedimentos terrígenos del Terciario más profundos se denominan formación Vegaquemada, representada por ambientes sedimentarios fluviales. Por encima se depositó la formación Candanedo,  constituida por una coalescencia de abanicos aluviales,  conglomerados poligénicos con capas de fangos, que son visibles en el escarpe del río Curueño entre La Mata y Santa Colomba, y que están recubiertos discordante y erosivamente por  la formación Barrillos, que se caracteriza por un conjunto de abanicos aluviales coalescentes, de alta eficacia de transporte, con conglomerados silíceos en tránsito a capas de arenas y fangos, que ocupan la mayor parte de los montes de La Mata y alrededores y que representa el final de la sedimentación del Terciario.
A finales del Terciario tuvo lugar un cambio climático importante en todo el planeta, que pasó de ser árido a ser húmedo y las fuertes lluvias actuaron como principales agentes erosivos, modelando así el paisaje actual de esta zona.
El pueblo de La Mata y su vega se sitúan sobre suelos que pertenecen  al cuaternario y han sido desarrollados por depósitos aluviales de limos y arcillas de inundaciones asentados sobre el cauce del río, lo que ha constituido la zona agrícola productiva. 
Por último, si nos fijamos, vemos que el río Curueño presenta márgenes disimétricas, siendo la del oeste la de carácter más tendido, que hace que el río se encaje contra  la margen este del monte, así el pozo de la Olla o el pozo de los Asturianos se encuentran junto al escarpe del monte.

5 de enero de 2011

Boletín 120

Ya se ha repartido por tres continentes el número 120, correspondiente a Navidad 2010, de nuestra revista trimestral "La Mata de Curueño, un pueblo que nos une" que ya lleva publicándose 32 años.
En las veinte páginas de la publicación se incluye un amplio  relato de Mª Jesús Álvarez sobre el discurrir de octubre, noviembre y diciembre de 2010 en el pueblo; se da cuenta de que se han cumplido los diez años que señala la normativa para el posible inicio, por parte del ayuntamiento, del expediente de clausura oficial del cementerio y viejo y se citan los enterrados en el mismo ente 19215 y 2000. También encontramos unos apuntes geológicos sobre La Mata, asi como una entrevista con Maite que estuvo como voluntaria en un orfanato de Etiopía o en Historias prestadas, nos hablan del Rabogato, ...
Conocemos los nacimientos, bodas, comuniones, defunciones y otros acontecimientos del trimestre. Asimismo encontramos el editorial sobre Miradas y la última página sobre Historias. Y más, mucho más.
Por el mismo precio, ninguno, también incluimos la versión en pdf del boletín 120, que se pueda ver ampliada al cliquear sobre ella..

2 de enero de 2011

Feliz 2011

Feliz 2011 con este montaje audiovisual de paulitaa10 sobre el verano pasado.

24 de diciembre de 2010

¡¡¡Feliz Navidad!!!

Feliz Navidad a los matenses y los que no lo son, a los que las pasen en La Mata y a los que las pasen en otros sitios, a los que nos conocen y a los que no, a los que puedan escuchar radio Curueño y a los que no, ... a todos ¡y a todas!   Feliz Navidad


El Misterio sobre el fondo de las casas de La Mata que inician el camino de La Moral (pintura de José del Riego, portada del boletín nº 112 de "La Mata de Curueño, un pueblo que nos une")

22 de diciembre de 2010

Salud

Como la suerte ha sido esquiva a los vecinos y amigos de La Mata y el número 32456 de la Lotería de Navidad  que jugaba la comisión de fiestas para sacar unas perrillas para la organización de las fiestas de 2011 no ha tocado ni lo puesto, solo queda decir
                                  ¡que haya salud!

20 de diciembre de 2010

Heladas


Buenas heladas están cayendo, que hacen que el agua de la fuente del pueblo se congele como una piedra.

14 de diciembre de 2010

Tarde de agosto en La Mata

En el número 22, correspondiente al verano de 1984, de nuestro entrañable periódico trimestral "La Mata de Curueño, un pueblo que nos une", se publicó un relato de Mary Carmen Rodríguez de Panera que fue segundo premio del concurso literario "La Mata-83".
En un cariñoso correo que me envía Mary Carmen, recuerda al tío Ramiro, mi güelo, al que tantas veces acompañé al soto con las vacas en mi niñez,  y señala en que número está publicado el relato, que ahora reproducimos:

Según avanza la tarde el sol cae abrasador y es tonificante sentir en el rostro la fresca brisa que bajo la sombra de unos viejos chopos se desliza tenue, acariciadora.
Todo el entorno se ve inundado por la presencia del silencio, un silencio relativo, pues las alegres cigarras me hacen compañia con su monótono canto.
Desde mi rincón contemplo los solitarios campos, huérfanos de la presencia del labrador que, pacientemente, palmo a palmo y surco a surco comprueba cómo su esfuerzo no ha sido baldío. Más allá los trigales, con sus doradas espigas, esperan pacientes la llegada de la siega; rojas amapolas ponen una nota de color y de alegría.
A lo lejos se recorta la silueta de un pequeño pueblo de blancas casas, cómo recién encaladas, situado al abrigo de bajas colinas pobladas de pinos.
De vez en cuando algún murmullo de voces me sacan de mi voluntario y corto aislamiento; bañistas que van y vienen acariciando la zambullida en las aguas del cercano río, el Curueño.
Más cerca, un anciano de piel curtida por los rigores del tiempo; su rostro está surcado por las inevitables huellas del transcurso de los años. Se acerca con paso cansado bajo el sol abrasador de agosto; sus pasos lentos van dejando su huella en el polvoriento camino. Parece un personaje arrancado de las páginas de un libro. Viste traje oscuro; la chaqueta, doblada, reposa en su brazo izquierdo. La camisa, abrochada hasta el cuello, reluce al sol, cerrándose las mangas en torno a sus delgadas muñecas. Se apoya confiado en su porraca de fina madera y trabajada con esmero; sus pasos le llevan en dirección al río; la boina le protege del implacable sol.
Al contemplar su silueta desfilan ante mí otras imágenes archivadas en mi mente y que ahora afluyen frescas en el recuerdo, un recuerdo revivido ahora de otro hombre, viajero ya por caminos eternos: el tío Ramiro, anciano de paso firme, seguro, hombre afable que disfrutaba con el diálogo. Cuántos sudores en los surcos de sus tierras, surcos que se quedaron "apegados" a su piel curtida, recia y de serena mirada.
Cuántas veces a lo largo de los años, habrá hecho el camino del pueblo al soto. Guiando paciente el ganado hacia el pasto, mañana y tarde, a su paso por "La Fábrica" se entablaba una amena charla. Mientras yo lavaba en la presa, él se apoyaba con su larga hijada y conversábamos; era agradable el diálogo. Un día, al volver, me encontré sin su presencia. Huérfanos están los caminos en los que dejó su huella al igual que en el recuerdo.
Mientras transcurre el tiempo escucho somnolienta el monótono sonido de la cercana presa; algún que otro pájaro deja oir su canto perezoso; todos, niños y mayores, se han ido, y yo, aquí sola conmigo misma, disfruto de esta quietud, casi palpando el silencio.
Un pajarito, torpe e incierto, parece volar por primera vez; su leve piar parece como de principiante; se acerca a unas zarzas y, como despistado, vuela sobre mi cabeza e intenta volver al nido bajo el alero de la casa.
El abuelo Donato, alegre, regresacon los bañistas y agita las ramas de los manzanos. Al llegar "la gente del río" presiento que mi aislamiento ya ha concluido. El bolígrafo y el cuaderno han sido mis silenciosos confidentes en esta TARDE DE AGOSTO EN LA MATA.

3 de diciembre de 2010

Al mal tiempo...






Con La Mata nevada y helada nos llegan estas imágenes del pasado verano que se agradecen. ¡Gracias Mari Carmen y Donato!