La gastronomía leonesa pierde otro pilar: cierra el histórico Las Colineras de La Mata
La gastronomía leonesa pierde otro pilar: cierra el histórico Las Colineras de La Mata
La gastronomía leonesa pierde otro pilar: cierra el histórico Las Colineras de La Mata. El restaurante, con 40 años de historia, se despide por jubilación y cierra a la espera de un comprador, mientras sus fieles lamentan no volver a probar su famoso pollo con bogavante.
La gastronomía leonesa pierde otro de sus grandes pilares en la Montaña: el histórico bar restaurante Las Colineras de La Mata de Curueño ha cerrado sus puertas, tras 40 años de historia, por la merecida jubilación de sus gerentes, Luis Pedro Gil y Pili.
El establecimiento espera ahora la llegada de un comprador que ejerza el relevo generacional en la localidad del Valle del Curueño, mientras sus fieles lamentan no volver a probar su famoso pollo con bogavante, sus gambas de Huelva al ajillo, o el sabroso pulpo a feira.
Las Colineras abrió en 1986 en manos de Marga y Juan, que convirtieron el local en uno de los más famosos de la Montaña Leonesa por su atención y los secretos de su sabrosa cocina, y en 2004 lo adquirieron Luis Pedro Gil y Pili.
Así, durante los últimos 22 años ha sido todo un referentes no solo en la Provincia de León, sino también a nivel nacional, por su plato estrella: el pollo de corral con bogavante. Aunque, como el propio Luis explica, "también se ha conocido por nuestras gambas de Huelva al ajillo y el pulpo a feira, así como por nuestras degustaciones micológicas".
Pero llegó el momento de la despedida, y tras más de dos décadas al frente de un negocio referente, lo mejor para sus propietarios han sido, sin duda, los clientes: "nos han tratado muy bien en León y en la Montaña, ha sido una experiencia espectacular, realmente hemos disfrutado de nuestro oficio. Antes teníamos restaurantes en Madrid y allí la gente no tiene tiempo, por eso vinimos a establecer un negocio en un sitio como La Mata, donde la gente viene a disfrutar, y eso nos convertía a nosotros en los protagonistas de su disfrute".
Eso sí, son muchos los que se han quedado con la miel en los labios porque durante estos últimos días no han podido dar a basto para atender a toda su clientela, "desde agosto se fueron mi hija y su pareja, y tuvimos que bajar el número de reservas, además ahora había muchos que se han quedado fuera, querían contar con nosotros para sus comidas de empresa y navideñas", explica Luis Pedro Gil.
Para sus gerentes su experiencia ha sido todo un éxito, "Vinimos en lo más alto porque siempre había tenido una buena crítica el restaurante con los anteriores propietarios, y nos vamos superando lo más alto".
Ahora, lo han puesto a la venta, y aunque han tenido ofertas para alquilar, todavía no hay interesados en continuar con la historia de este establecimiento, todo un clásico de la gastronomía leonesa. Consideran que es complicada la situación de la hostelería en el medio rural, "cuando compensa abrir es los fines de semana y los contratos son escuetos, de 50 horas al mes. A parte de que no hay gente en los pueblos, con esos contratos es difícil encontrar mano de obra, a lo que se añade que en las zonas rurales no hay ningún miramiento, no tenemos ni un impuesto menos", detallan.
Eso sí, para animar a los futuros emprendedores, Luis se compromete "a estar con quien lo compre durante el primer año, a darle todas las recetas y nuestra oferta gastronómica, y como hicieron Margarita y Juan con nosotros, les presentaríamos a nuestra cartera de clientes". Con todo ello, confían en que pronto quede mucho futuro por escribir sobre Las Colineras.


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