Filandón "La Lucha leonesa. Ser y sentir de los agarres"
La
Asociación cultural, social, deportiva y medioambiental "Los
Cantarales", de La Mata de Curueño, dentro del programa Verano 2026,
organiza este viernes 7 de agosto, a las 19,30 horas en el Teleclub de
La Mata de Curueño un filandón intergeneracional titulado “La lucha
leonesa en diferentes épocas. Ser y sentir de los agarres”, coordinado por
Fernando Getino Bayón y con la participación de Fulgencio Fernández, Sergio López,
Luzma Carcedo, Ángel Rivero y otras personas relacionadas con los aluches.
La Mata de Curueño es de las poblaciones de la provincia que lleva más años organizando el tradicional Corro de Lucha Leonesa, durante las fiestas de agosto. Ya era popular el corro de aluches de La Mata en los años cincuenta, sesenta y setenta del siglo pasado gracias al patrocinio de Adolfo Fernández, “el mejicano”. Además, es, de largo, el pueblo más pequeño de los que organizan, año tras año, el corro de lucha.
Siempre hubo gran afición a la lucha en La Mata. Los niños de ocho o diez años ya empezaban a agarrarse al cinto y jugar a ver quién tiraba a quién. Si se iba al Soto con las vacas se luchaba con los de Pardesivil; en el Sotillo, con los de Santa Colomba. En el Soto siempre había algún chico mayor al que le decían: “Este ha dicho que no puedes tirarle”, y ya estaba formado un buen corro; era un juego agarrarse con quien fuera, a pesar de las costaladas que se recibían.
Han
cambiado mucho los aluches. Antes luchaba montaña contra ribera y el luchador permanecía
en el corro hasta que venía otro que lo tirase. Hemos tenido dos grandes
campeones, los hermanos Getino, Fernando y Toño. Antes, destacaron Juan
Fernández, que tenía mucha fuerza y Pedro Orejas, que quedó un año segundo
en Boñar, en los años cuarenta del siglo pasado.
Fernando Getino Bayón, luchador, entrenador, seleccionador y coordinador del filandón, es figura clave en el deporte vernáculo de los aluches. Es el mayor de una saga familiar de luchadores. Su hermana Magdalena Getino Bayón marco un hito en 1989 al convertirse en la primera mujer en participar en una competición oficial de lucha leonesa. Antonio Getino Bayón, conocido como Getinín, es uno de los luchadores más destacados de la lucha leonesa, con un exitoso palmarés, compitiendo principalmente en las categorías de ligeros y medios.
De siempre, las fiestas del pueblo eran verdaderas fiestas si se organizaba el corro y los bolos, junto con el baile-vermú en la plaza y la verbena al anochecer en la era. Además, hablar del corro, de los posibles luchadores y de ganadores y vencidos era tema común y frecuente durante esos días en las casas y en las tertulias de la cantina.
Hagan
corro, voceaba el dirigente de turno con el cinto en una mano y en la otra la
“cacha” para que mayores y niños, vecinos y forasteros, fueran colocándose en
círculo, sentados o en pie, en la era del tío Pedro, próxima al camino del
Arroyo; o en la era de Valerio, que se llegaba por la “callejina”.
La
tarde transcurría pendiente del reto de quién había ganado el combate anterior
con el esperado “¿hay quién luche?”. Entonces, los más decididos se ajustaban
el cinturón rodeando la cintura, por encima de la cadera, y utilizaban las
“mañas” más propias de cada luchador con el fin de que el contrincante tocara
el suelo con cualquier parte de la espalda.
Algún vecino recuerda que cuando el corro se prolongaba por la abundancia de luchadores y se hacía de noche, aparecía Carlos el de Barrillos con su coche, la rubia, e iluminaba el corro. Posteriormente se modernizó y se plantaba un poste con una bombilla para que pudiera seguir el corro de aluches. El premio solía ser la propia satisfacción del ganador, la honra de su pueblo de procedencia o algo del dinero conseguido por los mozos para las fiestas. Durante muchos años se contó con la ayuda económica del mejicano, como se llamaba a Adolfo Fernández Getino, emigrado a Méjico a principios del siglo pasado.




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