12 de septiembre de 2019

Ruta de los Fortines de Vegarada

El Ayuntamiento de Valdelugueros ha puesto en marcha esta primavera una nueva ruta de senderismo con la que el visitante podrá conocer mejor el puerto de Vegarada y las antiguas construcciones heredadas de la Guerra Civil, en la denominada Senda de los Fortines de Vegarada.  El carácter fronterizo de este enclave con Asturias hizo que se instauraran líneas defensivas y se construyeran infraestructuras fortificadas en mampostería, hormigón e, incluso, excavadas en la propia roca para defensa y refugio. Se construyó una cadena de fortificaciones a lo largo del perímetro del frente astur-leonés que sirvió de defensa de los principales pasos de montaña de la cordillera Cantábrica. 
Este itinerario permite dar a conocer al visitante dos de los múltiples fortines que formaron parte del escenario de la Guerra Civil en la cordillera Cantábrica, el fortín de Fontanillas y el de Otero. El visitante se adentra en las diversas formaciones bélicas de la época, como trincheras, casamatas, refugios, troneras y galerías, en un marco natural de excepción, con el puerto de Vegarada de fondo, rodeado por sus importantes cumbres que superan los dos mil metros de altitud. Aunque ya de por sí se propone un recorrido circular destinado para todos los públicos, con un ligero desnivel y una ruta que sobrepasa en pocos metros el kilómetro de distancia, se dispone de la opción de hacer un recorrido más liviano y realizar un visita a uno sólo de los fortines. 

 














El Puerto de Vegarada se encuentra al norte del término municipal de Valdelugueros, próximo a la localidad de Redipuertas, en el límite con el concejo asturiano de Aller; el acceso al mismo se realiza por la vertiente leonesa tomando la LE-321 desde La Vecilla, mientras que desde la parte asturiana se accede por una pista forestal desde la localidad de Rioaller. Su elevada altitud se observa en sus 1.555 metros de cota, lo que le confiere como uno de los puertos de montaña más elevados de la cordillera Cantábrica, superando a los de Pajares (1.378 m), San Isidro (1.520 m), Tarna (1.490 m) o El Pontón (1.280m). Su función tradicionalmente ganadera queda patente en un paisaje trasformado por el ramoneo de ganado que frecuenta este lugar en determinadas épocas del año, sobre todo cuando los rigores invernales lo permiten. En este entorno se puede observar construcciones asociadas a esta ganadería como la braña de la Vega de la Reina, el chozo del pastor y la «Casa» de Vegarada que antiguamente sirvió de hospital donde se prestaba sustento y cobijo a peregrinos, arrieros y pastores (conocida es su campana que sonaba en días de niebla o temporales de nieve para que el caminante se orientara, en la actualidad se encuentra el Museo Etnográfico Provincial).

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