19 de octubre de 2017

180 noches sin ver la tele

 Donato y Carmen pasan los veranos en La Mata de Curueño. 
En casa de Donato y Carmen, intentando sintonizar la televisión.
De noche, al tratar de sintonizar los canales, pasa esto en todas las casas.
 Estos son los ocho pueblos que llevan 180 noches sin televisión.
 La alcaldesa de Santa Colomba de Curueño. Jorge Barreno

 Restaurante en Santa Colomba de Curueño. Jorge Barreno


Reportaje en el diario digital El Español sobre los problemas para ver  la tele en en valle del Curueño

La noche cae en Santa Colomba de Curueño, un pequeño municipio 30 kilómetros a las afueras de León. Algunos de los vecinos vuelven a su casa para cenar. En la calle solo se escuchan los grillos. Dentro de una de las viviendas, Mari Luz se pelea con el mando de televisión. No literalmente, claro. Cambia de canal, no se ve, cambia de canal, no se ve, cambia de canal, no se ve. Es la hora de las noticias. Ahora prueba de otra manera: apaga la televisión y la vuelve a encender. Por fin, logra sintonizar uno de los canales. Pero es tan solo un instante porque la imagen del presentador se queda congelada, en la pantalla, y este con la boca abierta. "¿Ves? Pues así todos los días". El sonido va por un lado la imagen, entrecortada, por otro. Sentada en la mesa, con el mando en la mano, escucha, intermitentes, las palabras del conductor del informativo. "Así no hay quien pueda prestarle atención", farfulla la vecina.

La mujer desiste y opta por apagar el aparato. Hoy, como todas las noches, Mari Luz se acostará más tarde de las diez porque es lo que a ella le gusta. Pero ya no tiene nada con lo que distraerse. Le gustaba sentarse a ver las noticias, el documental de turno, la película de las noches. Pero hace meses que la televisión dejó de funcionar. Así que se levanta de la mesa de la cocina, se va a la de su taller, que está en el garaje, y se dispone a arreglar utensilios antiguos de madera. La noche es el momento en el que ahora surgen esos instantes lánguidos y eternos que hasta el momento, en el pueblo, se venían llenando con el soniquete del noticiero, las discusiones en el plató de Supervivientes o las entrevistas de Bertín Osborne. Los vecinos de Santa Colomba de Curueño hace meses que viven con el sobrenombre de ser los vecinos del pueblo sin tele. Lo que le ocurre a Argemiro podría resultar algo perfectamente normal, una simple interferencia en la conexión, un percance en la antena, algo anómalo que se puede solventar con facilidad. Sin embargo, lo que se está convirtiendo en algo normal en su casa es precisamente eso: que la televisión no va. Pero el asunto va más allá. Le pasa a él, le pasa a su vecina María, a Mari Carmen, a Donato...

Así, hasta ocho pueblos diferentes. Están a solo 30 kilómetros de distancia de la capital de Castilla y León pero su día a día no difiere demasiado del que fueron testigos cuando eran pequeños. Aquí, la tecnología brilla por su ausencia. Desde abril de este año, los canales de los televisores de los vecinos de todos estos núcleos de población no han vuelto a ser los mismos. Desde entonces, más de 180 noches seguidas, han sido los pueblos sin tele. Se trata de un municipio pequeño. 529 habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística. Es en verano cuando la pequeña localidad, esparcida en ocho núcleos distintos que se suceden uno detrás de otro en una misma carretera, reluce en todo su esplendor. Son muchos los que vuelven a pasar unos días al lugar en el que sus padres nacieron. Hasta 2.000 personas llenan las calles en los meses estivales. Luego llega el otoño, algunos se van y se quedan los de toda la vida. Y las condiciones en el pueblo siguen siendo las mismas: no hay wifi, apenas hay cobertura de telefonía móvil... Este año, debido al fallo en la recepción de la señal de televisión, la cosa ha ido a peor. Ya no pueden ver ni el "Sálvame". Viajamos a los pueblos sin televisión para comprobarlo, para vivir cómo lo viven, para la crónica de una jornada sin más tecnología que una cámara de fotos. Los nombres de los pueblos son: Ambasaguas de Curueño, Barrillos, Barrio de Nuestra Señora, Devesa de Curueño, Gallegos de Curueño, La Mata de Curueño, Pardesivil y Santa Colomba de Curueño. En los ratos libres, a la hora de comer o a la de cenar, sus habitantes solían evadirse unos instantes con algún programa de televisión. Ello resulta ya imposible. Han pasado 7 meses y todo sigue igual.

Todo empezó en abril

Una de la tarde. Un sol cálido se yergue sobre el valle del río Curueño mientras pastan las reses, que casi superan en número a los propios habitantes de la localidad. A esa hora se reúnen los alcaldes de los distintos núcleos de población. Todos ellos tienen cara de preocupación. Está María Fernández, alcaldesa de Pardesivil, y también Avelina Martínez, la alcaldesa de Santa Colomba. Jesús trabaja en la construcción y, en su tiempo libre, ejerce como alcalde pedáneo de La Mata de Curueño. "Al principio pensé que era solo en mi casa. Un día vine hasta el ayuntamiento y me estuve quejando, que estaba hasta las narices de no poder la televisión en casa". Fue el pasado mes de abril. Había allí otros vecinos. Al escucharle, alguno de ellos se giró para exclamar.
-¡Pues a mí tampoco me va!
Y así, preguntando casa por casa, nos percatamos de lo que ocurría. Nadie podía ver la televisión. Este hecho, sumado a que en el pueblo nunca hay cobertura telefónica, tiene al lugar sumido en una situación complicada. Se encuentran aislados de todo.

La preocupación les llevó a trasladar sus preguntas a las instituciones para comprender qué es lo que está sucediendo. El problema surgió con la llegada de la tecnología 4G en la zona. Se instaló en la misma banda de 800 MHZ, de modo que, al coincidir ambas, las interferencias son constantes. Las televisiones hacen un rápido fundido a negro al cambiar de canal, o directamente el color gris surge allí donde tendría que aparecer la imagen.Al preguntar en las instituciones leonesas, pronto advirtieron que el asunto era competencia del Ministerio de Industria. María es abogada, trabaja en la localidad minera de Villablino y conoce perfectamente los entresijos de los escritos y las cartas a las instituciones. Ya en su casa a las afueras de Pardesivil, deposita sobre la mesa del salón una copia del texto que envió al Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, de quien es competencia el asunto. "En lo que se refiere a los intereses de mi pedanía, continuas interferencias en la señal de televisión, de forma tal, que nos impide ver al imagen de las distintas cadenas así como escuchar con nitidez el sonido de las mismas".Y así llevan desde hace meses. Desde el Gobierno autonómico de Castilla y León, así como desde la diputación provincial, aseguran que el problema no es de su competencia. Un técnico de Telecomunicaciones que trabaja para la comunidad escribió esta semana a este periódico para explicar qué es lo que puede estar sucediendo. "La información de los operadores indica que en la mayoría del municipio hay cobertura 3G e incluso 4G, aunque por problemas de orografía en el pueblo de Santa Colomba, esa cobertura falla en gran medida".

Comprobación práctica

En el pueblo no se habla de otra cosa, y no tienen problema en abrir su casa para mostrar lo que ocurre. Por ejemplo, Mari Carmen y Donato. Cada año regresan desde su domicilio habitual, en Bilbao, para pasar tres meses en un santuario de paz rural. Tienen solo un aparato de televisión, el del salón. Donato lo enciende. Al comenzar a pasar los canales, uno tras otro, tan solo se ve la pantalla en negro. Al final, desiste y apaga el aparato. "Nosotros en unos días nos iremos, pero los que se quedan a vivir aquí van a estar abandonados". Mientras, los vecinos continúan la conversación.-Es un poco como escuchar la radio pero en la televisión. - Dice Jesús-.
- Exactamente. Pones una cadena, se te pixela... - explica la alcaldesa-.
- Y vas escuchando un poco la vuelta pero de forma entrecortada. Ni escuchas ni ves. Y así no puede ser – lamenta Jesús-.

Por las tardes, cuando ya ha terminado la jornada, Mari Carmen, la mujer de Donato, se va a su taller. Allí pasa las horas pintando y esculpiendo. Es su vía de escape. Y el modo en el que resuelve el problema de la televisión. "Son cosas que a mí me gustan pero esta gente no tiene nada de eso. A mí me ayudan a pasar el rato pero ellos no tienen nada". La mayor parte de la población de Santa Colomba de Curueño durante el año está formada por jubilados. Sin la televisión, en el tiempo libre, poco tienen que hacer.Para matar el tiempo, ahora que no puede sintonizar un solo canal, Mari Luz pasa la tarde absorta en las labores del campo hasta que cae la noche. Son las ocho de la tarde y llega de recoger frambuesas en su casa de Pardesivil. Enciende de nuevo el aparato para comprobar, una vez más, que el problema sigue ahí. "Ayer, para matar el rato, estuvimos recogiendo judías antes que se hiciera de noche. Luego nos fuimos a dar un paseo y ya nos acostamos. Mi marido se acuesta siempre pronto, así que él no tiene problema. Pero yo siempre me quedaba viendo un rato la televisión y eso ahora es imposible".

Cómo afecta a un negocio

El restaurante Las Colimeras es, hoy por hoy, el único lugar de los ocho pueblos en el que se puede ver la televisión sin ningún inconveniente. Se encuentra en La Mata de Curueño. Es, a fin de cuentas, una casa particular, una venta castellana en la que sirven, entre otras cosas, chuletas a la brasa a precios irrisorios. Pilar y Pedro reciben a los vecinos día sí día también. No hay otro sitio al que ir. Cinco señores juegan a las cartas en una de las mesas a las cinco de la tarde. Enfrente de ellos, una televisión encendida. Aquí si impera un poco más de normalidad.Fueron días complicados porque perdieron clientela. Desde abril hasta este mismo mes de septiembre, al estar sin televisión, muchos interrumpieron su afluencia al lugar. Este verano no pudieron acodarse en la barra para ver el Tour de Francia degustando el licor de hierbas que Pilar sirve a la hora de la siesta. Afectó, sin duda, al negocio. "La gente venía al bar y estaba en silencio. Se echaban la partida y se marchaban".Ahora eso ha cambiado. Pilar y Pedro decidieron instalarse una parabólica que les permitiese recuperar a los clientes y el ambiente en el local. Ahí ya vieron como las pérdidas remitían y, por decirlo de algún modo, las ovejas regresaban al redil. Sin televisión en sus casas, los clientes regresaban al restaurante para ver La Vuelta a España, los partidos de la liga española, etc. Los vecinos dicen que en casa se aburren, que no tienen nada que hacer -"nosotros nos quedamos mirándonos", asegura una pareja de ancianos-, así que, cuando pueden, se acercan al bar a echar la tarde.

El hecho evidencia un conflicto de complicada resolución, que es el de relanzar la vida en el mundo rural. En un pueblo que no tiene prácticamente cobertura, en el que no hay wifi, en el que no se puede ver la televisión, ¿quién querría instalarse a vivir en un lugar como este? ¿Quién querría establecer un negocio aquí? La mujer de Jesús, alcalde de La Mata de Curueño, regenta una panadería que consigue sacar adelante no con pocas dificultades.
El no disponer de llamadas de teléfono móvil, el no tener cobertura de whatsapp se lo dificulta todo. "Ya te lo digo yo: nadie: es que no es rentable. No puede venir nadie aquí". Según cuentan los vecinos, para llegar al pueblo desde León solo hay dos autobuses al día, uno por la mañana y otro por la noche. "¿Cómo va a vivir aquí gente joven?".

La ermita, el único lugar con cobertura

Llama la atención porque la ermita se encuentra alejada del centro de uno de los pueblos, y para llegar a ella hace falta una buena caminata. Nos acompañan María y Encarnación, hermanas y vecinas del municipio.
Aquí, en verano, se produce un fenómeno curioso. Habíamos dicho que el pueblo se llena de jóvenes que llegan de vacaciones con sus familias. Ninguno de ellos tiene la posibilidad de comunicarse con "el exterior" porque la cobertura no llega a las calles del municipio. Así que, según a qué horas, la ermita se convierte en lugar de peregrinación de todos ellos.La escena tiene una cierta gracia, según cuentan algunos de los vecinos. Un nutrido grupo de jóvenes, todos apiñados en una esquina absortos en sus teléfonos tratando de aprovechar al máximo la conexión a internet a los pies de la ermita. Van y vienen para poder conectarse y mandar los mensajes. "No veas el trasiego de chavales hasta aquí. Según a qué hora, esto está lleno".Es posible que el filósofo polaco Zygmunt Bauman, muy crítico en su obra con las relaciones virtuales y las relaciones humanas en la posmodernidad ( redes sociales, servicios de mensajería,etc.), encontrase cierto encanto en estos ocho pueblos: entrar allí es, en parte, una regresión de medio siglo en el tiempo. Pero sus vecinos están desesperados. Solo quieren volver a ver la tele de vez en cuando. Solo quieren volver al siglo XXI.

El beso que cierra el trato

En la sección A la contra del diario La Nueva Crónica, de León, Fulgencio Fernández y Mauricio Peña escriben una inmejorable reseña sobre los matenses Luis y Magdalena y su pasión por los animales.

Cuando Luis salía de la escuela su sueño no era ir a jugar al balón o agarrarse al cinto o esas cosas habituales... Luis soñaba con los pájaros, con sus vuelos, con verlos cazar un ratón o sobrevolar en círculos sobre alguna presa o algún cadáver de animal en el monte.

Y Luis hablaba del águila Harrys, o rapax o estepario; y distinguía el vuelo de un cernícalo o el frenético aleteo de un cárabo. Búhos, halcones, hurones o linces formaban parte de sus conversaciones más repetidas.

Y jugaba a jugar con aquellos pájaros, a enseñarles a que le obedecieran, eso sí, con un premio cada vez que lo hacían.

Había que vivir. Pasó por los talleres de La Crónica, conoció a Magdalena, le enseñó a distinguir a los pájaros y a admirarlos. También ella incorporó a los Harrys a sus conversaciones y jugaban a jugar con ellos, a dejar impresionados a los amigos... Y Magdalena pensó si no sería mejor dedicarse a aquello que tanto les apasionaba.

Y les apasiona cada día más. Y acuden a ferias y jornadas de cetrería, disfrutan, llevan sus animales a algún rodaje, logran que un águila deposite en la bandeja de una boda las arras que se van a entregar los novios. 

Pero al final del juego, después de la exhibición, nunca falta una caricia, un beso o el trozo de carne del premio.

Que un trato es un trato y estos animales son gente muy seria.

16 de octubre de 2017

Peña La Caseta - El Pilar 2017

 Siguiendo la tradición que comenzó en 2006 y  aprovechando la festividad del Pilar, el sábado 14 de octubre,  los componentes de la peña La caseta del coche de línea, de La Mata de Curueño, se reunieron en una comida fraternal
Hace ya 37 años, en el verano de 1981,  los jóvenes de aquel entonces quedaron en volver a La Mata en el puente del Pilar y celebrar una comida en el Teleclub. A partir de 2006, para celebrar los 25 años de aquella reunión, se siguen viendo en octubre
 Este año la comida fue en el restaurante de Villanueva del Condado
Diecisiete matenses participaron, llegados desde Euskadi, Asturias, Burgos, Palencia, El Bierzo, León y La Mata y unidos por un sentimiento
  Con buen ambiente y diversión, se planificaron acciones futuras...
 Una idea que cobró fuerza es  hacer un local para la peña
 Y dicho y hecho, se pusieron a tomar medidas, por si se hace una estructura similar en La Mata
 Y no es broma, estábamos de parranda...

8 de octubre de 2017

Convocatoria El Pilar 2017

Participantes en la reunión del año pasado posan delante de la caseta del coche de línea
Siguiendo la tradición que comenzó en 2006 y  aprovechando la festividad del Pilar, el sábado 14 de octubre, a las dos y media de la tarde, tienen una cita en el restaurante de Villanueva del Condado, los componentes de la peña La caseta del coche de línea, de La Mata de Curueño. Ya hay apuntadas unas dieciséis personas, aún estás a tiempo...
¿Qué quienes pertenencen a la peña? Los matenses que tienen taitantos años, aunque algunos ya van llegando a los taitantostantos. 
Hace ya 37 años, en el verano de 1981,  los jóvenes de aquel entonces quedaron en volver a La Mata en el puente del Pilar y celebrar una comida en el Teleclub. A partir de 2006, para celebrar los 25 años de aquella reunión se siguen viendo en octubre en La Mata.



5 de octubre de 2017

Atardecer en La Mata

Llover no llueve, sol y buena temperatura tenemos.


4 de octubre de 2017

Regularización catastral

En La Mata se están recibiendo cartas certificadas de regularización catastral de las fincas urbanas. Parece que en el ayuntamiento de Santa Colomba de Curueño se han enviado más de 200 regularizaciones.  

En Diario de León hemos leido: Treinta municipios inician la regularización catastral
La Dirección General del Catastro da un año de plazo a una treintena de municipios de la provincia para realizar su regularización catastral, que se enmarca en el plan de lucha contra el fraude fiscal inmobiliario para desarrollarlo por tandas de municipios entre 2013 y 2016.
Se trata de Bercianos del Real Camino, Borrenes, Cabrillanes, Cacabelos, Camponaraya, Congosto, Cubillos del Sil, Fabero, Hospital de Órbigo, Igüeña, Matallana de Torío, Murias de Paredes, Ponferrada, Sahagún, Santa Colomba de Curueño, Santa Cristina de Valmadrigal, Santa Elena de Jamuz, Santa María de la Isla, Sobrado, Soto de la Vega, Valdemora, Vega de Espinareda, Vegaquemada, Villablino, Villafranca del Bierzo, Villagatón, Villamol, Villaquilambre y Villarejo de Órbigo, que tendrán hasta el 30 de diciembre de este año para acometer la regularización.
El proceso, que no supone una revisión al alza de los valores catastrales, ya que los inmuebles se regularizarán conforme a los importes vigentes en cada municipio, implica la posibilidad de incorporar al Catastro inmuebles (y sus alteraciones) que no habían sido registrados pagando una tasa de 60 euros y sin la imposición de multa alguna por el incumplimiento del deber de declararlos.
La regularización culmina con la asignación de un valor catastral al bien inmueble aflorado y una fecha de efectos de dicho valor, información que se incorpora al padrón inmobiliario del municipio y sirve para la correspondiente gestión tributaria de los ayuntamientos respeto de las obligaciones por el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) de ejercicios futuros y pasado no prescritos. Según Hacienda, esto no implica necesariamente un aumento de recaudación para los ayuntamientos, ya que el hecho de que haya más inmuebles declarados puede permitir a los municipios rebajar los tipos de gravamen que aplican a la generalidad de los vecinos, sin mermar por ello sus recursos totales. Además, destaca que el hecho de que una construcción o reforma no haya sido declarada no implica que sea ilegal o legal, ya que son cuestiones distintas la necesidad de proveerse de la preceptiva licencia urbanística otorgada por la autoridad municipal y la obligación de presentar una declaración de alteración del bien inmueble ante el Catastro Inmobiliario.

Pardesivil en San Froilán

 Nuestros vecinos de Pardesivil participaron un año más en el desfile de pendones de San Froilán


San Froilán 2017

  San Froilán 2017 - León - 1 octubre
 Las Cabezadas - Foro y oferta

 Desfile de pendones


 Los pendones en la Catedral



 Desfile de carros engalanados

Representación de La Mata en el desfile
Y en la Plaza Mayor, lo típico es la morcilla de León




27 de septiembre de 2017

La Mata-Roseco-Sesteadero-Caseta vigilancia forestal

Una excursión desde La Mata, de unos 20 kilómetros ida y vuelta, puede ser hasta la caseta  de vigilancia de incendios forestales situada un poco más allá del vértice geodésico Sesteadero, ya en el municipio de Garrafe de Torío y cercana a Manzaneda de Torío.
En Wikiloc se puede ver los caminos recorridos para llegar:

Powered by Wikiloc

Monteando desde Moncabrón se llega al valle de Roseco y se va subiendo hasta tomar la pista de la Requejada para alcanzar la pista forestal que va por el alto del monte desde Castrillino a Campohermoso. Se toma la desviación de la izquierda y en el alto del Sesteadero, donde está el vértice geodésico se toma la pista de la derecha y se llega a la caseta forestal
Alto del Sesteadero, detrás de la caseta se encuentra el vértice geodésico 
Caseta de vigilancia forestal 
Escaleras de subida 
 Pico Correcillas o Polvoreda
 Las hoces de Vegacervera 
 En León existen 18 puestos de vigilancia contra incendios, éste es el que se señala como La Candamia-Garrafe de Torío 
Operativo de vigilancia y prevención de incendios en Castilla y León




24 de septiembre de 2017

Ibán ‘El Guerrerín’ de Barrillos. Si lo dejó Contador...

Fulgencio Fernández, en La Nueva Crónica escribe sobre Ibán Sánchez, "El Guerrerín" de Barrillos:

El excelente luchador de Barrillos se irá, a los 36 años,  después de ganar siete ligas y pide para el futuro más unión y que se aborden cambios que la lucha está pidiendo
Lo anunció nada más ganar su séptima Liga: «Me voy a final de temporada, aunque me cuesta mucho dejarlo, es una pasión, pero...». Y a ese «pero» le pone El Guerrerín de Barrillos muchas explicaciones: «Ya tengo 36 años y las rodillas sufren mucho; me tengo que dosificar porque ya no aguanto toda la liga...», temas deportivos a los que suma otros relacionados con el mundo del deporte —«la gente ya quiere ver ganar a los jóvenes, como me ocurrió a mí cuando empezaba»— y otros del momento actual que vive la lucha leonesa. «No es nada agradable este mal ambiente, te desanimas, para mí han sido duros estos meses porque creo que en lo que hay que pensar es en la lucha y en la gente».
Alude a la gente porque sabe que han bajado mucho los espectadores, «que hay mucha gente mayor a la que no ‘sustituye’ otra más joven cuando dejan de ir a los corros» y cree que algo hay que hacer, incluso apunta temas que le parecen fundamentales. «Hay que lograr que haya más igualdad, que no se sepa quién va a ganar los corros, y para ello es fundamental modificar los pesos y las categorías, hacerlos en base a la igualdad pues ahí están las fichas y nos conocemos todos. No puede haber 5 en una categoría y 19 en otra». Y lo resume todo en una reflexión: «La lucha es un producto y hay que venderlo, hay que hacerlo más atractivo para los aficionados, ellos son los primeros».
Reflexiones nacidas de muchos años viendo lo que ocurre, desde que siendo un niño su tío Mariano El Guerrero le enseñó los primeros secretos; le llevó al Club de Mansilla con los hermanos Getino. «Si hubiera Liga de Invierno igual me agarraba por ayudar al Club pues le tengo cariño a esa competición ya que yo me inicié en ella y es muy buena para hacer grupo, sentirte como miembro de un equipo. Pero...».
No se le ha olvidado aquel primer corro que ganó, en 2002. «Era aquel que hacía El Corte Inglés en la terraza, el último del año. Le gané la final a Iván ‘El Menudín, qué pena que lo dejara tan joven pues era buenísimo. Recuerdo que ya estaban hechos los carteles del Campeón de Campeones y me tuvieron que pegar pues no había ganado ningún corro antes, me hizo mucha ilusión»; pero también se la hizo la Liga «pues cuando pasa el tiempo ye das cuenta de que no es tan fácil ganar y cuando ves que esto se acaba lo valoras más que cuando empezabas».
Reflexiones de un gran tipo al que habría que escuchar y valorar pues siempre está dispuesto a sumar, curtido en mil batallas y siete ligas.

Test
- ¿El rival más complicado? - Varios, han sido muchos años. Desde Iván ‘El Menudín’, Félix, Santi, Javi Oblanca (el más constante)... pero destacaría a Víctor Llamazares
- ¿El corro que más ilusión te hizo? - Diría tres. El primero que gané; el que me dio la primera Liga o el que gané en Boñar que me dio la Liga ante Víctor, creo que en 2011.
- ¿El mayor disgusto? - Las lesiones. Las que duran y las que llegan cuando te estás jugando cosas importantes.
- ¿El mejor luchador al que te has medido? - Héctor y/o Clemente.
- ¿El mejor luchador que has visto?  - Héctor y/o Clemente.
- ¿Un maestro en el corro? - Héctor 
- ¿Un maestro fuera del corro? - José Antonio Robles, El Elegante.
- ¿De que estás más orgulloso? - De lo que me ha dado la lucha: amigos, gente que se conoce, derrotas en las que se aprende más que en las victorias.
- ¿Un nombre?  - Mi tío Mariano. Sin él no podría haber disfrutado de estos 19 años que me dio la lucha, sin las horas que entrenó conmigo nada hubiera sido posible y habría sido una pena.
Batalla y guerra para El Guerrerín de Barrillos. Tampoco hizo ni un gesto más allá de que lo levantara su rival. Nadie le mandó quedarse en el centro para recibir el homenaje que merece, como no se le hizo a Tomas y Caberín antes o a Moisés pocos minutos después. 

Y no era tontería lo que acababa de lograr Ibán Sánchez, El Guerrerín, natural de Barrillos, 36 años, nieto de Mariano, el luchador y de Fleta, el paisano; sobrino de El Guerrero, incluso su padre Marco se agarró al cinto: era la séptima Liga, en ligeros. Ya habita en el selecto club de los que han hecho historia en la lucha leonesa.
- ¿Y ahora?
- Ahora para el fisio, que estoy muerto, y después habrá que tomar unas cervezas para celebrarlo.
- ¿Te ha hecho ilusión, porque no has esbozado ni una sonrisa?
- Mucha. Créeme, mucha, por circunstancias personales, porque ya fue una Liga muy medida, en la que me tuve que dosificar para llegar al final... y porque ya es la última.
- No puede ser.
- Tiene que ser. Lo explica bien mi padre: «Si lo dejó Contador... ¿porqué no lo puedes dejar tú».

Le duele. Lleva la lucha en la sangre. Vive con ella desde que siendo casi un niño se debatía en su casa si la raza le venía de un abuelo u otro; desde que ganó su primera Liga, desde los años en blanco de títulos más volcado en los estudios para saber volver... Desde las mil lecciones de paisano que ha sabido dar este luchador que jamás ha tenido un mal gesto y cuando lo amagó –el año pasado en lo de apretar el cinto con El Míster– lo primero que dijo al corro siguiente fue «me equivoqué, cada uno lucha con sus armas».

13 de septiembre de 2017

En 1981

12 octubre de 1981, en el Teleclub de La Mata

Hace ya 36 años, en el verano de 1981,  los jóvenes de aquel entonces quedaron en volver a La Mata en el puente del Pilar y celebrar una comida en el Teleclub. 
A partir de 2006, para celebrar los 25 años de aquella reunión se siguen viendo en octubre en La Mata y se constituyó la peña La caseta del coche de línea.

¿Qué quienes pertenencen a la peña? Los matenses que tienen taitantos años (bueno, algunos menos, pero otros ya van llegando a taitantostantos). 
En un principio se había acordado que para pertenecer a la peña había que tener la edad de Geni, que era el más pequeño que había asistido a la celebración en 1981, y ahí se le ve en la foto de arriba, luego se ha abierto a quien quiera participar.
Por cierto, ¡Ánimo Geni!
12 octubre de 1981, en el Teleclub de La Mata